Cuando el ahorro no da remuneración hay que buscarla en la inversión

Mejor buscar algo de riesgo e invertir, en productos seguros, para poner buena parte de tal volumen de ahorro a trabajar

Los tipos de interés congelados en el cero por ciento son una bendición para quien tiene una deuda o tiene previsto contraerla en los próximos años. El coste financiero que tendrá que soportar será bajo y, en condiciones normales, será estable por un periodo prolongado. Pero los tipos nominales tan bajos se han convertido en una pesadilla para los ahorradores tradicionales, que en el caso de España tienen en depósitos bancarios cerca de un billón de euros, una cantidad creciente en los últimos trimestres por la actitud precautoria de la gente ante una crisis de la que no se conoce el final todavía. En definitiva, unos malos tiempos para el ahorro, pero muy provechosos para los inversores, para quienes asuman riesgos; unos tiempos que aconsejan buscar la remuneración en la inversión si la proporcionan los ahorros de toda la vida.

Esta disyuntiva es, en todo caso, genérica, porque las decisiones que terminen adoptando los particulares, además de la cautela que quieran tomar ante la incertidumbre que genera la crisis, deben depender en gran medida de su edad, ya que ni las necesidades ni la renta ni las expectativas son las mismas con 30 que con 60 años. En España los datos de las cuentas financieras de los hogares que publica puntualmente el Banco de España cada tres meses revelan que tienen más dinero en depósitos bancarios y efectivo del que deben. Se trata de una cuenta agregada, de la que es fácil colegir que unos tienen los depósitos, los de más edad que ya han amortizado su ciclo de inversión (generalmente condicionado por la adquisición de la vivienda), y otros tienen las deudas: los más jóvenes, que están en pleno proceso de inversión y equipamiento.

El retorno que proporciona a sus propietarios esa ingente cantidad de dinero en calidad de provisión de liquidez para la banca es muy pequeño, con rentabilidades muy inferiores al 0,5%. Hay, en todo caso, productos más generosos en los primeros meses tras su contratación para lograr vinculaciones expansivas de los clientes como única vía de lograr margen por parte de las entidades: seguros, tarjetas, contratación de fondos de inversión o de pensiones. En este tipo de vinculación, generalmente, para el cliente hay más coste que beneficio, aunque le cueste admitir que sería mejor la rentabilidad cero del depósito tradicional si es a costa de riesgo cero. Hay que recordar, además, que la erosión que provoca ahora la inflación sobre el valor de los activos es muy baja, pero que una combinación de esta y las comisiones bancarias por los productos asociados a una cuenta arrojan una indudable merma de ahorro. Por todo ello, mejor buscar algo de riesgo e invertir, en productos seguros, claro está, para poner buena parte de tal volumen de ahorro a trabajar.