Despachos y escuelas de negocios se alían para formar a los abogados del futuro

Se combina formación técnica con competencias y habilidades

Despachos y escuelas de negocios se alían para formar a los abogados del futuro
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En su libro “El abogado del futuro”, Richard Susskind se pregunta: “¿formar abogados, para qué?; ¿en qué queremos que se conviertan?”, antes de lamentar el excesivo número de graduados en Derecho que cada año se incorporan al mercado laboral sin una preparación completa que les permita realmente ejercer la profesión. “Estudiar Leyes, si la enseñanza es buena, es una experiencia estimulante que te prepara para la vida” sostiene el profesor Susskind, pero al mismo tiempo se cuestiona: “¿estamos preparando a la siguiente generación de abogados a ser más flexibles, trabajar en equipo, ser tecnológicamente sofisticados, tener visión comercial, ser profesionales híbridos capaces de trascender los límites de la profesión y hablar el lenguaje de los directivos de empresa?”.

Para dar respuesta a preocupaciones como éstas y, por supuesto, para resultar más atractivos para los alumnos de alto potencial cuyo talento se disputan las mejores firmas, cada día más despachos de abogados buscan alianzas con reputadas escuelas de negocios para completar la formación técnica que las jóvenes promesas de la abogacía reciben en las facultades de Derecho. Se trata, según las firmas consultadas, de trabajar áreas de conocimiento que raras veces se abordan a lo largo de la formación universitaria, como la conciencia innovadora, la visión estratégica y comercial o el liderazgo.

Así, por ejemplo, la firma internacional Latham & Watkins ha alcanzado un acuerdo con IE Law School con el objetivo de dotar a los juniors del despacho de herramientas para el desarrollo de capacidades en ámbitos como la innovación, el liderazgo, la visión estratégica o el trabajo en equipo. Financiado al 100% por la firma y liderado por dos de sus profesionales (Naiara Rodríguez-Escudero y Ana González-Linares), ha creado un programa de tres años de duración a través del cual los abogados más jóvenes se forman en lo que se conoce como “habilidades blandas”. Entre sus ventajas: que los participantes en el programa (39 en la edición actual) reciben una titulación oficial de IE Law School, que las sesiones se realizan durante la jornada laboral y que, además del profesorado habitual del centro, el programa incorpora también a docentes de la universidad de Harvard.

Nuevas competencias

Junto a cuestiones puramente jurídicas ligadas a las novedades legislativas, las tendencias y la transformación del sector legal, se incluyen asignaturas como liderazgo transformacional, trabajo en equipo, estrategia, innovación, ciencia de datos, negociación, colaboración, trabajo intergeneracional, metodologías Agile o experiencia de cliente. Aunque inicialmente el programa se impartía de forma presencial, a raíz de la pandemia se ha adoptado un formato de “aprendizaje líquido”, más flexible ya que combina formación presencial, híbrida y online.

Otro ejemplo es el de The Valley Digital Business School, la escuela de negocios elegida por la firma de origen británico Grant Thornton para formar a sus abogados en España. El acuerdo les aporta, no sólo formación técnica en sus áreas de especialidad, sino también formación en competencias y habilidades, así como cursos internacionales de liderazgo directivo y management en varios continentes y con compañeros de todo el mundo. Según informa la propia firma, “la metodología que tenemos implantada ya era híbrida antes de la pandemia, pero seguimos transformando digitalmente este beneficio, adaptándolo a los tiempos, tecnologías y ritmo del profesional”.

La competencia entre firmas para diferenciarse, atraer el mejor talento y, una vez captado, aumentar su compromiso y evitar una excesiva rotación, ha llevado a muchas de ellas, conscientes de la dureza de los horarios y las condiciones de trabajo, a incorporar entre los beneficios para sus profesionales sesiones de mindfulness, formación en nutrición o acuerdos con centros deportivos y gimnasios para fomentar la práctica de algún deporte.

Se trata, como reconocen en Grant Thornton, de “dotar al abogado con una formación que aumente su cualificación profesional; que sea útil y práctica, puesto que la actualización normativa que requieren estos servicios es constante; y, por supuesto, de incorporar aspectos motivacionales que aumenten el compromiso del abogado con su proyecto de carrera en la firma”.

Profesionales más completos y versátiles

  • Habilidades. Icíar Rodriguez Inciarte, secretaria general de Uría Menéndez: “la colaboración con reputadas escuelas de negocios como IE Business School o ESADE, nos permite completar la formación jurídica que impartimos a nuestros abogados con un aprendizaje en habilidades del más alto nivel, lo que les convierte en profesionales más completos”.
  • Estrategia. Ana González-Linares, counsel de la práctica de Mercantil y responsable del programa de formación de Latham & Watkins en Madrid: “Apostamos por la formación continua y el desarrollo de aptitudes como el liderazgo o el trabajo en equipo. Nos aliamos con el IE para dar la mejor formación personalizada a nuestros jóvenes abogados poniendo el acento en las soft skills, y dotándoles del conocimiento y las herramientas que les permitan tener una visión estratégica e innovadora”.
  • Adaptabilidad. “Invertir en el crecimiento de nuestro talento más junior no sólo nos permite desarrollarles en habilidades concretas relacionadas con su desempeño, sino que nos hace estar siempre en disposición de aportar soluciones mejor adaptadas a las necesidades cambiantes de nuestros clientes y el entorno global en el que trabajamos”, destaca Pablo González-Costea, director de People & Culture de Grant Thornton
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