Banca

Ibercaja lanza un plan estratégico para seguir independiente y cotizar en 2022

Prevé llegar a una rentabilidad del 7% en 2023 y ventas digitales del 50%

Sede de Ibercaja
Sede de Ibercaja

Ibercaja apuesta por crecer en empresas, banca personal y seguros en el plan estratégico 2021-2023, cuya hoja de ruta presentó ayer a los más de 5.000 empleados del banco, mediante un evento digital. Su independencia sigue siendo su gran abanderado. No esperan protagonizar ninguna fusión, pese a la insistencia de los expertos.

La antigua caja de ahorros ha comunicado ante la CNMV sus objetivos para 2023: una rentabilidad (RoTE) del 7%, su ratio de capital CET 1 fully loaded por encima del 12,5% y un ratio de activos improductivos por debajo del 5%.

El presidente de la entidad, José Luis Aguirre, defendió ayer la independencia de las entidades de tamaño medio, como es el caso de Ibercaja. Se desmarcó así otra vez del nuevo proceso de consolidación bancaria, donde Aguirre ve “espacio” para “entidades medianas, líderes en sus principales zonas de actuación, bien capitalizadas y gestionadas”, con estructura de coste ajustadas y “especializadas en segmentos de negocio con recorrido en volúmenes y márgenes”.
El grupo, de hecho, confía en consolidar su “proyecto propio e independiente”, explicó el consejero delegado, Víctor Iglesias, quien recordó que la Fundación Ibercaja, que controla cerca del 88% del capital del banco, cumplirá el 28 de mayo 145 años.

El CEO de la entidad apuesta por la continuidad de Ibercaja, ya que después de casi 150 años se ha ganado su puesto en el sector. “No estamos pensando ninguna operación corporativa. No está en nuestra hoja de ruta ni está en nuestra mesa ni está en nuestro pensamiento”, declaró el consejero delegado. Y aunque no espera protagonizar ninguna operación corporativa, Iglesias sí admite que las fusiones de CaixaBank con Bankia o de Unicaja con Liberbank benefician a Ibercaja al poder captar más clientes, sobre todo de empresas, provenientes de estos bancos.

El banco tampoco espera cotizar hasta finales de este año o ya en 2022, como vía para reducir del 88% al 40% la participación de la fundación en su capital, una vez que el Gobierno le permitió retrasar su salida a Bolsa hasta finales del próximo ejercicio.

Pese a que no será hasta el próximo ejercicio cuando Ibercaja previsiblemente salga a Bolsa, Iglesias asegura que la entidad tiene todo preparado desde hace dos años para cotizar, por lo que aprovechará cualquier ventana que se les presente para hacerlo. Aunque reconocen que las oportunidades para cotizar ahora no son favorables, están convencidos de que a finales de 2021 o en 2022 las habrá y se retomará el proceso para saltar al parqué, aclaró el presidente del banco.

Su proyecto también pasa por repartir en dividendo un pay out del 50%, una vez que el BCE levante el veto a la remuneración al accionista. Ahora el dividendo va en su gran mayoría destinado a la fundación, pero cuando inicie su cotización deberá repartirlo con el resto de inversores.

La nueva hoja de ruta fija entre sus principales metas multiplicar por 1,5 las captaciones de nuevos clientes en banca personal y banca privada, así como incrementar un 23% los clientes vinculados en banca de empresas. Ello lleva consiguió aumentar en 50 puntos básicos la cuota de crédito en empresas; crecer el 8% anual en gestión de activos (fondos de inversión, planes de pensiones y unit-link); y un 6% la cartera de seguros de riesgo.

Aguirre, así, mantiene que Ibercaja cumple y cumplirá con todos los parámetros para seguir en solitario, apalancándose en su “fortalezas históricas” para acometer el nuevo ciclo estratégico. Entre las palancas para lograr su objetivo citó la “prudencia” en la toma de decisiones, liderazgo y arraigo territorial en sus zonas de actuación, su expansión consolidada en Madrid y arco mediterráneo o el grupo financiero diferencial.

 

Tras el ERE actual, descarta nuevos ajustes

750 salidas. El consejero delegado de Ibercaja, Víctor Iglesias, aseguró ayer que pretende completar el Expediente de Regulación de Empleo (ERE) anunciado a finales del año pasado en los próximos 15 meses y descartó realizar otro ajuste porque “no tiene sentido”. El banco tiene en marcha un ERE que afecta a 750 empleados, el 15% de la plantilla actual, y el cierre previsto de unas 200 oficinas, el 20% de la red. El consejero delegado explicó que “evidentemente” este ajuste es de una gran dimensión, que ahora hay que implementarlo y que pretende tener cerrado en junio de 2022. En su opinión, el esfuerzo de reestructuración para el próximo ciclo en reducción de costes operativos a través de la plantilla y las oficinas ya está abordándose con este ERE. Descarta, por tanto, realizar algún otro ajuste porque “no tiene sentido”.

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