Credit Suisse tiene formas de redimirse de la quiebra de Greensill

Puede diseñar fórmulas para que los directivos compartan el riesgo de los inversores atrapados

Sede de Credit Suisse, en Zúrich.
Sede de Credit Suisse, en Zúrich. REUTERS

La historia de Credit Suisse contiene una lección para su problema con Greensill. Tras el desplome de 2008, pagó bonus en instrumentos vinculados a activos de riesgo adquiridos durante el boom anterior. Revivir ese sistema es una forma de compartir el daño con los inversores en fondos vinculados a la financiera quebrada.

Los fondos, que contaban con unos 10.000 millones de dólares en activos cuando quedaron suspendidos a principios de mes, contienen 3.000 millones en préstamos dudosos, dice el FT. El banco prevé que las pérdidas reales, tras tener en cuenta las recuperaciones y los pagos de los seguros, pueden ser de hasta 1.000 millones. Es un tema espinoso: no hacer nada significaría trasladar las pérdidas a los inversores, que, en teoría, solo podrían recuperar entre 70 y 90 céntimos por dólar. Ello podría agriar las relaciones con importantes clientes corporativos y adinerados, que pensaban estar comprando un producto similar al efectivo.

El banco podría asumir el 50% de la carga. Absorber la mitad de los posibles 1.000-3.000 millones de pérdidas podría restar entre 17 y 51 puntos básicos a su CET1, del 12,9% a finales de 2020. El problema de este plan es que el supervisor Finma podría obligar también a reservar más capital para el futuro.

Hay una tercera vía. Un vehículo podría comprar activos problemáticos a los inversores. Consejeros y altos directivos de los negocios de gestión de activos y patrimonios recibirían participaciones en ese fondo en lugar de bonus, haciéndoles correr en la práctica el riesgo de que las aseguradoras se nieguen a pagar.

Otra opción sería estructurar los flujos de efectivo de los activos dudosos como obligaciones de préstamo colateralizadas, una especialidad de Credit Suisse. Los inversores serían los primeros en recibir los reembolsos, mientras que los tramos más arriesgados quedarían en manos del banco y sus altos cargos. Aparte del agradable karma de un acuerdo así, podría suavizar las relaciones con los enfadados inversores. Los expertos en finanzas estructuradas de Credit Suisse tienen una oportunidad para lucirse.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías