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La incertidumbre turca vuelve a sacudir a BBVA

Los analistas temen que Erdogan ponga en práctica una política monetaria heterodoxa que agrave los desequilibrios del país. La filial Garanti es la tercera que más aporta al grupo, 563 millones en 2020

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Hace justo una década BBVA cerraba la compra del 24,9% del segundo mayor banco de Turquía, Garanti Bank. Pagó 4.200 millones de euros. Los años posteriores amplió su participación hasta alcanzar el 49,85% de su accionariado. En total ha desembolsado más de 7.000 millones de euros. Sin embargo, la inestabilidad política en el país euroasiático ha devaluado mucho su moneda, provocando importantes pérdidas para BBVA. Esta semana, la crisis turca se reavivó con la destitución del gobernador del banco central, y la consecuente depreciación de su divisa.

BBVA, que ha tenido que revisar a la baja la valoración de su participación en Garanti Bank, considera que estas nuevas fluctuaciones de la lira turca apenas le afectarán, aunque su cotización sí se resiente con cada sobresalto. El banco desde hace tiempo tiene contratadas coberturas para mitigar las oscilaciones de las monedas de aquellos países en los que opera. “Tenemos una cobertura de alrededor del 60% sobre los resultados esperados de Garanti BBVA para 2021”, explican desde la entidad.

El último episodio comenzó el pasado fin de semana cuando el Gobierno de Recep Tayyip Erdogan anunció la destitución de Naci Agbal, gobernador del banco central, que había subido los tipos para frenar la devaluación de la lira. Le sustituye Sahap Kavcioglu, exdiputado del partido gobernante y columnista del diario islamista Yeni Safak, con poca experiencia técnica. Es el cuarto gobernador en dos años y medio. El lunes, la lira turca arrancó la semana con una depreciación del 15%.

Un informe del banco Goldman Sachs recuerda que la lira turca se ha depreciado un 30% desde inicios de 2020 y que el de esta semana ha sido el cuarto evento de volatilidad extrema de la moneda desde 2018. Con todo, los analistas del banco estadounidense consideran que “la exposición de la banca europea a Turquía es limitada, las posibilidades de contagio muy limitadas y las entidades ya habían descontado en sus cuentas posibles episodios de volatilidad en la economía turca”.

Además de BBVA, también el holandés ING y el francés BNP Paribas tienen presencia en Turquía. Pero el banco español es el que tiene una mayor inversión. En los resultados de 2020 del grupo Garanti fue la tercera filial que más contribuyó (tras México y España). Aportó 563 millones de euros, pese a todas las turbulencias. “La exposición de BBVA a Turquía es significativa en términos de ingresos”, explican desde Goldman Sachs. Aun así, “el impacto bursátil de la presencia en Turquía de la banca europea y la percepción del riesgo se ha ido atenuando desde 2018”, apuntan.

En este último embate, las acciones del banco español se han dejado casi el 6% en la semana. La gran pregunta que se hacen los analistas es: ¿será este el último episodio del intervencionismo gubernamental en la política monetaria o llegarán más? En los cuatro meses que el anterior gobernador del banco central estuvo en el cargo logró dar confianza a los inversores y a los mercados con un regreso a las políticas ortodoxas y una progresiva subida de los tipos de interés de casi nueve puntos porcentuales (actualmente el tipo de referencia está en el 19%) para tratar de contener el alza de precios, que se acerca al 16% interanual según las estadísticas oficiales, pero es del doble según otros cómputos. El problema es que Erdogan considera que esta política es contraria a los intereses del país, y que los tipos deberían ser mucho más bajos, como ocurre en la mayoría de países occidentales.


En un informe elaborado por la agencia de ratings Scope se explica que “con el nuevo gobernador es menos probable que el banco central sea proactivo a corto plazo para abordar los desafíos de una lira más débil, el aumento de la inflación y el elevado crecimiento del crédito. En su lugar, los importantes desequilibrios macroeconómicos de Turquía pueden volver a ser exacerbados”.

El temor es que el nuevo gobernador baje mucho el tipo de interés por presiones políticas, y eso acabe pasando factura a toda la economía del país. Adrian Hilton, jefe de divisas de la gestora Columbia Threadneedle Investments, considera que esta vez “los mercados no se van a dejar engañar tan fácilmente por Erdogan”. A su juicio, su defensa de una política monetaria heterodoxa tiene los días contados y no podrá aguantar mucho con bajadas de tipos de interés.

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