Con Juan José Cano, las empresas se sienten en KPMG como en familia

El próximo presidente ejecutivo de la filial española lleva años atrayendo y acercándose a las empresas medianas

Juan José Cano, consejero delegado y próximo presidente ejecutivo de KPMG España.
Juan José Cano, consejero delegado y próximo presidente ejecutivo de KPMG España.

La sucesión en KPMG España ya está decidida. Juan José Cano (Madrid, 1972) tomará el 1 de octubre el relevo en la presidencia de la filial, de la que se retirará Hilario Albarracín tras cinco años al frente. Su habilidad para atraer a la empresa familiar y de mediano tamaño, más allá de las grandes cotizadas, es uno de sus principales haberes en sus 25 años en la empresa.

Será presidente con carácter ejecutivo y se amortizará el puesto de consejero delegado, que ahora ocupa. Cano ha sido elegido por los socios de la compañía siguiendo el procedimiento de rotación habitual que marcan los estatutos, tras más de dos años como consejero delegado. Tendrá el reto de impulsar los servicios relacionados con la tecnología, la transformación digital y la sostenibilidad, y mantener e incrementar la clientela entre los integrantes del Ibex 35.

Estudió en el colegio de Fomento El Prado y se licenció en Ciencias Económicas y Empresariales por la Universidad Complutense de Madrid (aunque empezó en CEU San Pablo), comenzó su carrera profesional en KPMG en 1996, en el departamento de auditoría, y luego se incorporó al de transaction services, especializado en asesoramiento en transacciones, en el momento de su creación en el año 2000.

José Miguel Herreros, ahora socio de la consultora eVinci y entonces mánager en el área de recursos humanos corporativos de KPMG, recuerda que Cano desplegaba “unas habilidades humanas muy buenas, como demostró en el programa para ser socio, algo que consiguió en 2006, a la primera oportunidad. Es una persona muy humana y empática; fomenta la responsabilidad y el compromiso con todo aquel con el que se relaciona, lo cual hace fácil trabajar con él”. También destaca su visión empresarial estratégica.

En 2013 empezó a dirigir el negocio de empresa familiar, y en 2016 entró a formar parte del comité de dirección y del consejo de socios como responsable de mercados. Dos años después asumiría también la responsabilidad de deal advisory, y desde enero de 2019 es consejero delegado.

Casado y con tres hijos, es muy familiar. Está acostumbrado a convivir desde pequeño en una familia grande muy cohesionada (3 hermanas, 18 sobrinos, 35 primos). Disfruta mucho de comer con amigos con sobremesas con partidas de mus. Veranea, desde hace muchos años, en la zona costera de Cantabria, donde se escapa cuando puede disfrutando mucho de la gastronomía, la lectura y la convivencia con familia y amigos.

Es muy deportista: corre, hace bici de montaña y juega al frontón. Fue jugador de balonmano en el Cajamadrid, de joven, y es seguidor del Atlético de Madrid de fútbol, que también practica. Y ha dirigido la división deportiva de KPMG. Hilario Albarracín, que lleva dos décadas y media con él, dice que es “un excelente jugador de equipo. He tenido la suerte de trabajar codo con codo con él durante este tiempo. Juanjo es brillante profesionalmente y estoy plenamente convencido de que la firma estará en las mejores manos para afrontar el futuro próximo”.

Cano ha liderado numerosas transacciones nacionales e internacionales asesorando tanto a empresas familiares como a corporaciones multinacionales, fondos de capital riesgo y bancos de inversión. “Juanjo es un profesional sobresaliente en su faceta técnica, pero lo es mucho más como persona. Ha demostrado que los valores y la ética son los pilares fundamentales que guían su manera de vivir y de actuar”, añade el que será su superior por unos meses más.
Cercanía

Entre sus clientes está el grupo familiar y multinacional de materiales de aluminio Alibérico, presidido por Clemente González Soler, que tiene las mejores palabras para hablar de Cano: “¿Qué ha conseguido? Acercar a una de las cuatro o cinco grandes auditoras-consultoras globales al mundo de las empresas familiares y las no cotizadas.”

A su juicio, cuando las grandes compañías bursátiles contratan a una de las big four lo hacen, además de por el buen trabajo, también un poco por la garantía que dan las marcas, pero en el caso de firmas en las que el que manda no se juega su puesto, porque es el dueño, si las eligen es solo por la calidad y el volumen de sus servicios.

Alibérico trabaja con KPMG desde hace unos 15 años. “Durante mucho tiempo las grandes auditoras básicamente han tenido grandes clientes. Siempre las habíamos sentido lejanas. Él ha entendido que el planteamiento, la aproximación, la manera de trabajar es distinta. Ese es su mayor éxito, diseñar un sistema de trabajo para tener muy buena relación con estas empresas.” Recuerda que, hace una década, Cano le preguntó cómo podía entrar más en este sector. González Soler ha sido presidente de la Asociación de la Empresa Familiar de Madrid y también ha tenido responsabilidades en el Instituto de Empresa Familiar.

Otra ventaja de firmas como KPMG, señala el empresario metalúrgico, es su presencia en varios países. “Cuando compré una fábrica en Carolina del Sur (EE UU), en 2011, la due diligence (investigación previa a un contrato) la hicieron ellos, a través de Cano. En pleno mes de agosto. Eso no todo el mundo está dispuesto a hacerlo. Ofrecen calidad, profundidad y rigor, y a un precio competitivo.”

Además, el próximo presidente es, en su opinión, “un gran profesional, muy preparado, que conoce muy bien su trabajo y comunica muy bien con sus clientes y con su equipo, algo clave en un directivo. Es una gran persona, muy cercano. Consigue transmitir una confianza que permite fidelizar a sus clientes. Eso no lo he visto en otra gente. En este mundo es difícil compaginar la calidad humana con la profesional.”

Para Cano, el nombramiento “es un gran reto y un orgullo en un momento tan complejo y relevante” para las empresas, “marcado por los planes de recuperación”, que deben aprovecharse “para construir un modelo productivo más digital, más sostenible e inclusivo, un modelo que contribuya a generar empleo y oportunidades para todos, especialmente para los jóvenes”. Si las empresas se sienten en familia será más fácil.

Los retos de sus clientes

Un reciente informe de KPMG aprecia “una cierta tendencia a introducir cambios en las normativas fiscales de diversos países relativas a la transmisión de empresas familiares”.

La crisis económica, añade el documento, amenaza con elevar la presión fiscal sobre los negocios familiares en los próximos años.