Calviño y Díaz, el choque de trenes que Sánchez ha querido mitigar

Será inevitable que las titulares de Trabajo y Asuntos Económicos vuelvan a medir sus fuerzas en cuestiones como el alza del salario mínimo o la contrarreforma laboral

Yolanda Diaz Nadia Calviño
Yolanda Díaz, ministra de Trabajo y Economía Social (izquierda) junto a la vicepresidenta económica y ministra de Asuntos Económicos y Transformación Digital, Nadia Calviño.

Era muy poco probable, por no decir imposible, que la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, fuera a quedar por encima de la vicepresidenta económica, Nadia Calviño, en el organigrama del Consejo de Ministros. Sería la primera vez en la historia del país que una titular de Trabajo mandara sobre la persona encargada en último término de decidir sobre la política económica del Gobierno. Y, en este caso, la situación habría sido especialmente problemática debido a los conocidos encontronazos que han vivido en el último año Díaz y Calviño.

El pulso por una nueva subida del salario mínimo interprofesional en 2021 ha sido el más reciente y el más sonado. Lo perdió, en un primer round, la Ministra de Trabajo, porque Calviño respaldada por el la mayoría de ministros socialistas consiguió imponer las quejas de los empresarios, azotados por la pandemia, en el Consejo de Ministros y convencer al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, para que pospusiera este incremento.

Si bien, Díaz no ha renunciado a que esa subida del salario mínimo se produzca en la segunda mitad del año, si la economía remonta, y ha anunciado en numerosas ocasiones que dará la batalla. Pero ahora esta pugna estará entre dos vicepresidentas.

Aunque el salario mínimo no ha sido la única discrepancia entre ambas ministras. También la última negociación para aprobar la denominada ley de riders, las enfrentó. Nuevamente, Calviño actuó de férreo parapeto protector de las pretensiones empresariales y consiguió que la norma no incluyera algunas de las medidas que rechazaban las organizaciones patronales en la mesa de negociación.

Pero la mayor confrontación se puede dar una vez que la titular de Trabajo se meta del todo en harina para desmontar la reforma laboral de 2012, para lo que ya ha convocado a una reunión a patronal y sindicatos hoy mismo. Se espera que, nuevamente, los representantes empresariales acudan a Calviño para que suavice la contrarreforma laboral.

Pero este desmontaje de la ley de 2012 se presenta como el gran logro que quiere conseguir Díaz, máxime si es finalmente la futura candidata de Unidas Podemos a la presidencia del Gobierno, para poder presentarse como artífice de esta derogación. Y este choque se prevé incluso siendo Díaz vicepresidenta tercera, por debajo de Calviño, porque, además, fuentes patronales aseguran que el placet que le han dado a dado a Díaz los empresarios hasta ahora para sacar adelante acuerdos sociolaborales podría empezar a hacer aguas.

De hecho, desde una de las organizaciones sindicales temen que las patronales puedan intentar, a partir de ahora, hacer pinza con Calviño para frenar lo que ya estaba casi cerrado en materia de negociación colectiva (devolver la prioridad aplicativa a los convenios sectoriales sobre los de empresa y eliminar los límites a la ultraactividad de los convenios) y la nueva regulación de la subcontratación.

Díaz retomará hoy con los agentes sociales la mesa de negociación donde, según Trabajo, ya estaban prácticamente cerradas las cuestiones antes citadas. Si bien, fuentes de la negociación consultadas aseguran que desde el Gobierno, sobre todo desde Economía, estarían interesados en incluir también en este momento del diálogo las medidas de contratación y flexibilidad para acabar con la dualidad laboral y el abuso de la temporalidad, tal y como demanda Bruselas. Así, el primer obstáculo será hoy pactar un calendario y unos temas de negociación que acepten todas las partes, algo que no está claro que vaya a ser fácil.

 

 

 

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