Yolanda Díaz dará un giro económico al poder de Unidas Podemos en el Gobierno

La probada capacidad de negociación y su independencia en el seno del Ejecutivo aupan a la ministra de Trabajo en el Gobierno y como futura líder de la formación morada

Yolanda Diaz vicepresidenta
La ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz.

Yolanda Díaz es ya la mejor ministra de Trabajo de la Historia de España; y no me equivoco si digo que millones de personas de izquierdas sienten que puede ser la próxima presidenta del Gobierno de España”. Con esta nítida claridad quiso marcar ayer el líder Unidas Podemos, Pablo Iglesias, a quien él quiere que sea sustituta al frente del partido tras su marcha tanto del Gobierno como al frente de la formación morada.

Iglesias da un paso a un lado, y quiere que le sustituya Díaz en el Ejecutivo, ocupando la vicepresidencia segunda a la vez que las competencias de Trabajo y Economía Social pero también anunció que quiere que sea su recambio como candidata a la presidenta de Unidas Podemos a la presidencia del Gobierno en las próximas elecciones.

Según dijo ayer Iglesias: “En el último año hemos consolidado el Gobierno gracias al acuerdo de Presupuestos”. Han sido precisamente las negociaciones de carácter económico y social para alcanzar dicho acuerdo presupuestario las que, en su opinión, “han consolidado de forma evidente los liderazgos de algunos miembros de Unidas Podemos”, entre las que destacó sobre el resto la figura de Yolanda Díaz. Si bien, en el anuncio de su marcha, Iglesias también mencionó los liderazgos a su número dos, la actual secretaria de Estado para la Agenda 2020, Ione Belarra, a la que pretende promocionar como ministra de esta área y a la ministra de Igualdad, Irene Montero, que se mantendría en el cargo.

Con esta puesta en valor del pacto presupuestario y de una de sus principales artífices, la ministra de Trabajo a la que quiere aupar como vicepresidenta segunda del Gobierno en un tú a tú con la vicepresidenta económica Nadia Calviño, Iglesias da un evidente giro económico al poder de Unidas Podemos dentro del Ejecutivo.

La respuesta de Díaz llegó por Twitter: En este último año he puesto todo mi esfuerzo en la protección del empleo y de las personas trabajadoras. A esta labor, siempre de la mano del diálogo social, se une ahora el reto de la Vicepresidencia. Será un honor seguir trabajando en este Gobierno y con Pedro Sánchez”, escribió.

Los avales de Díaz para ocupar la vicepresidencia segunda, tal y como pretende Iglesias son de sobra conocidos. En tan solo un año de Gobierno, y con las inmensas dificultades vividas en este ejercicio, la ministra de Trabajo ha propiciado la firma con patronal y sindicatos de ocho grandes acuerdos sociolaborales. Nada más llegar al cargo arrancó a los empresarios una subida del salario mínimo interprofesional del 5,5% hasta los 950 euros. Posteriormente, ha sido una de las principales artífices –junto con el titular de Seguridad Social, José Luis Escrivá– del diseño del esquema de los expedientes de regulación temporal de empleo (ERTE) adaptado a la crisis del Covid-19 para mantener el empleo de hasta 3,6 millones de trabajadores en los peores momentos de la pandemia. Junto a su negociación inicial, Díaz ha recabado también el apoyo de patronal y sindicatos para las tres prórrogas de este diseño de ERTE.

En paralelo, negoció y volvió a pactar con empresas y organizaciones sindicales una ambiciosa regulación del teletrabajo, que pasó de ser prácticamente inexistente en el ordenamiento jurídico español a ser uno de los marcos más regulados de la Unión Europea en esta materia. También negoció la reglamentación de las normas sobre planes de igualdad e igualdad retributiva, que contó también con el respaldo patronal, hasta el último minuto en el que CEOE-Cepyme decidieron no firmar, pero que sí contó con el apoyo sindical. Y, hace tan solo una semana, vio la luz, la ley que, en propias palabras de la ministra, ha sido fruto de la negociación más difícil que ha llevado a cabo en el último año: la denominada ley de riders, que ha regulado las condiciones laborales de los repartidores de las plataformas de reparto a domicilio y el acceso a los logaritmos de carácter laboral de todas las empresas. Con ello ha sido pionera en este tipo de regulación en Europa y lo ha hecho, nuevamente, con el respaldo patronal y sindical.

Pero a nadie se le escapa que a la evidente y probada capacidad de negociación y persuasión de Díaz le espera ahora la prueba más difícil: negociar en pleno derrumbe económico y social causado por la pandemia, el desmontaje de la reforma laboral de 2012, a la que se aferran las empresas para recomponerse.

De momento, parece que Díaz cuenta con el apoyo de Pedro Sánchez. Y esto le da oxígeno para seguir intentando lograr consensos laborales, económicos y sociales. La distancia de su militancia en Unidas Podemos, que ha manifestado en ocasiones en público y en privado (ella proviene originariamente del Partido Comunista y de la coalición gallega En Marea) y la independencia que ha esgrimido dentro del Gobierno le habrían ayudado a mantener el respaldo de Sánchez.

Otra guerra es la que se le abre a Díaz con el liderazgo del partido morado. Aunque quienes la conocen aseguran que la lealtad que profesa a Pablo Iglesias hace prácticamente imposible que rechace su encargo. Él ayer dijo que desde la izquierda “hay que animar y apoyar a Yolanda (Díaz) para que si ella así lo decide y así lo quiere la militancia sea la candidata de Unidas Podemos en las próximas elecciones generales y la primera mujer en ser presidenta del Gobierno de España”. Por su parte Díaz consideró ayer “valiente y necesaria” la candidatura de Iglesias a la Comunidad de Madrid.

 

 

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