La inversión vuelve a los valores bancarios con la cautela debida

La expectativa de recuperación, muchas veces modificada, es la que ha inclinado las apuestas de fondos y particulares hacia los valores cíclicos

Los valores bancarios que cotizan en la Bolsa española acumulan subidas muy generosas en las primeras semanas del año, agarrados a un cambio de signo en los mercados de deuda que determinan los tipos de interés y a la expectativa de decisiones de las autoridades monetarias y supervisoras favorables al negocio. Dejan así atrás, al menos coyunturalmente, unos cuantos años de acaparar opiniones negativas y de ser un sector maldito en los mercados bursátiles de todo el mundo. Ahora vuelven a ser objeto del deseo de las apuestas de inversión.

En todo caso, el cambio en las condiciones puede no ser argumento suficiente para un cambio fundamental para los inversores, ya que los grandes problemas estructurales del sector no puede decirse que estén completamente resueltos. Han contribuido al giro en el sentimiento de las manos fuertes del mercado hacia la banca la intensa recapitalización de las entidades en los últimos años, la concentración en menos firmas y la flexibilidad de los supervisores y reguladores para la política de reparto de dividendos.

Pero siguen sin resolver un buen número de incógnitas arrastradas desde el pasado. La principal es la transformación absoluta del negocio por la penetración intensiva de la tecnología y la promiscuidad comercial de la clientela, que exige una auténtica reconversión de la industria bancaria, dado que la presión del negocio continuará con la durísima competencia de los nuevos entrantes en su terreno de juego, especialmente las pequeñas y agresivas fintech y las grandes tecnológicas.

En el aire queda el recorrido que tendrá la recomposición de los márgenes bancarios, muy mermados en los últimos años pero puntualmente recompuestos por el repunte de los tipos de la deuda pública. Las condiciones de la economía global no permiten asegurar que vaya a producirse un repunte contundente y persistente de la inflación, por lo que se limitaría el alza de los tipos tanto por las decisiones monetarias como por las de los mercados secundarios de bonos.

Con estas condiciones, pueden darse por despejadas unas cuantas incógnitas para los inversores, pero con reservas sobre el comportamiento de otras. Y entre ellas a la postre el que tenga la recuperación de la actividad, al menos en España, para devolver a la banca el glamur que siempre tuvo en los corros del parqué. Esa expectativa de recuperación, muchas veces modificada, es la que ha inclinado las apuestas de fondos y particulares hacia los valores cíclicos, entre los que se encuentran los bancos por excelencia. Por tanto, recuperación, recomposición de los márgenes y vuelta del dividendo son argumentos que justifican un cambio de la banca como objetivo del dinero. Pero con la cautela debida.