Fondos de recuperación: ¿la gran oportunidad digital?

Muchas pequeñas empresas todavía trabajan de forma manual en sus procesos, lo que las sitúa en una desventaja competitiva que urge resolver

Dentro de un clima de recesión que precisa de buenas noticias, pero también de soluciones eficaces, los fondos europeos de recuperación constituyen una de las pocas vías de salida a la crisis provocada por la pandemia. Trazan una ambiciosa hoja de ruta diseñada para que los países europeos puedan acometer a la vez su recuperación y su transformación económica, muy orientadas hacia dos áreas: la transición ecológica y la digitalización.

La transformación digital es uno de los dos grandes principios que inspiran el Plan de Recuperación para Europa. La tecnología está presente de forma transversal en la mayoría de programas que canalizarán los fondos de reconstrucción –NextGenerationEU–, y todos aquellos proyectos que sean digitales tienen más números para obtener los fondos, en forma de préstamos o transferencias, que aquellos que no lo sean.

El nuestro será el segundo país, tras Italia, más beneficiado de estos fondos al tener acceso a 140.000 millones de euros, de los cuales el Gobierno español sólo pedirá, de momento, los 72.000 millones asignados en ayudas directas, como se especifica en el plan España Puede. Estas ayudas, dirigidas tanto a la gran empresa como a pymes y autónomos, se canalizan a través del sector público, principalmente a través de dos instrumentos: licitaciones públicas –por medio de ministerios, las consejerías de los gobiernos autonómicos y previsiblemente los ayuntamientos – y la convocatoria de ayudas.

Y si hablamos de empresas y de reparto de ayudas, es lógico pensar de inmediato en las más vulnerables. Según datos de la Dirección General de Industria y de la Pyme del Ministerio de Industria, Comercio y Turismo, las pymes representan más del 99% del total en España en número y generan casi el doble de empleo de todas las grandes. Pero, además, el 68% de ellas no recuperará la facturación previa a esta crisis hasta el segundo semestre de 2021, según Sage.

La situación económica requiere que las compañías y sus distintos departamentos sean ágiles y versátiles si quieren ser competitivos y mantener los flujos de trabajo. El tiempo y los recursos, junto con los altos costes de implementación, siempre han supuesto una barrera para las empresas y en particular para las pymes, dificultando que puedan aprovechar la tecnología y las ventajas que proporciona, por ejemplo, una solución de compras.

España tiene deberes pendientes en todos estos ámbitos. Ha sido uno de los países de la UE que más han avanzado en los últimos años, según el Índice de la Economía y la Sociedad Digitales (DESI) correspondiente a 2020, ya que está por encima de la media gracias a la buena conectividad de las redes y las capacidades digitales de la población. Sin embargo, tal como muestra un estudio de la Cámara de Comercio de España, hay margen de mejora en materia empresarial, muy especialmente en el ámbito de la pyme.

En el fomento de la tendencia hacia lo digital también es esencial el compromiso de los poderes públicos. Por eso, el programa de Apoyo a la Pyme gestionará durante 2021 unos recursos por importe de 277 millones de euros, según el Informe de los PGE. El objetivo es mejorar el entorno en el que se desenvuelve la actividad de emprendedores y pymes, eliminando trabas administrativas y normativas; mejorando el acceso a la financiación y buscando aumentar su dimensión, además de fomentar la innovación y el espíritu emprendedor.

Adicionalmente, el Gobierno ha anunciado una inversión de 11.000 millones de euros hasta 2023, dentro de su Agenda Digital España 2025, para mejorar las competencias digitales de la población y de las administraciones públicas. Incluye también una partida de 4.656 millones para digitalizar alrededor de un millón y medio de pequeñas y medianas empresas, lo que representa la mitad del total.

Todo este volumen de inversión debe cubrir una carencia esencial, y es precisamente la digitalización de la empresa española. Está claro que, con o sin apoyos externos, aunque preferiblemente con, el futuro de la gestión empresarial será cada vez más digital, tanto para las grandes compañías como para las pymes.

Aunque los proyectos que aspiren a obtener los fondos pueden tener múltiples características, se hace especial hincapié en la capacidad de digitalizar el proceso de funcionamiento interno de la empresa. Se hace referencia expresa al proceso de utilización de los datos, los sistemas en la nube, la automatización de procesos (como las compras y aprovisionamientos) y la evolución de las cadenas productivas tradicionales.

Desde hace tiempo defendemos que las empresas más digitalizadas tienen más probabilidad de sobrevivir a la crisis del Covid-19. En un momento en el que los ingresos disminuyen, la única forma de mantener el margen es reduciendo los gastos. Las soluciones de compras ayudan a ser más eficientes en los tiempos dedicados a esta función y pueden generar un ahorro económico adicional, desde un 4% en compras directas hasta un 20% en compras indirectas, respecto a los procesos tradicionales. Además, aseguran el suministro y la trazabilidad y fiabilidad de proveedores o el riesgo de los mismos.

Muchas organizaciones todavía trabajan de manera manual en sus procesos, por ejemplo los de compras, lo que las sitúa en una desventaja competitiva. La pandemia ha consagrado definitivamente lo digital como parte destacada del negocio y aquellos que no se adapten pueden ver en riesgo su continuidad en el mercado.

 Carlos Tur es Country manager de Jaggaer para España y Portugal