General Electric sigue alargando mucho las despedidas

La fusión de su negocio de aviones alquilados con AerCap es un paso más hacia la necesaria simplificación del negocio

Avión para testar motores de General Electric, cerca de Victorville (California, EE UU).
Avión para testar motores de General Electric, cerca de Victorville (California, EE UU). reuters

El momento de que se encienda la bombilla de General Electric aún está lejos. Ese será el día en el que el jefe Larry Culp –o quienquiera que dirija la empresa para entonces– pueda decir que el antiguo conglomerado se dedica ahora a una sola cosa: fabricar maquinaria compleja y costosa para clientes empresariales. El nuevo plan de Culp de fusionar 34.000 millones de dólares de activos de aeronaves arrendadas en una empresa conjunta con la irlandesa AerCap acerca un poco más ese momento.

El acuerdo con AerCap, si lo aprueban los organismos antimonopolio, sacará el arrendamiento de aviones del balance de GE, pero no es una disgregación limpia. GE tendrá algo menos de la mitad de la ampliada AerCap, una participación de unos 6.000 millones de dólares. También asumirá una pérdida de 3.000 millones de dólares.

Indirectamente, la empresa seguirá expuesta a los considerables préstamos de AerCap. GE tendrá dos puestos en el consejo de administración, pero su poder de voto será menor que su participación económica del 46%, según una fuente cercana.

Por otra parte, GE no es una empresa que haga escisiones limpias. La empresa tardó tres años en vender su negocio de bombillas. En 2018 dijo que vendería su participación en la empresa de servicios petrolíferos Baker Hughes, un proceso que está previsto que concluya en torno a 2023.
En el caso de AerCap, la lentitud puede ser algo bueno. Las aerolíneas están en apuros debido a las restricciones a los viajes por el Covid-19, y vender cerca del precio mínimo no es una buena imagen.

GE no siempre ha sido transparente, por lo que es importante que haga lo que dice que está haciendo. Un reciente acuerdo con la SEC (Comisión de Bolsa y Valores) puso de manifiesto que GE no informó a los inversores de cómo estaba maquillando sus flujos de caja y ocultando el estado de infrafinanciación de su negocio de seguros de vejez.

Culp no ha aprendido el arte de hablar claro: GE obtendrá 24.000 millones de dólares de efectivo de AerCap, pero después de trasegar sus deudas, el negocio principal industrial terminará con solo 1.000 millones de dólares más de efectivo de los que tenía a finales de 2020.

Al mismo tiempo, GE anunció un desdoblamiento inverso de las acciones, intercambiando ocho acciones de los inversores por una nueva. Ello debería catapultar el precio de las acciones a un nivel que no se veía desde el año 2000, pero sin ningún cambio económico real. Eso tiene ecos de la antigua General Electric, con su enfoque en los gestos. Afortunadamente, un inversor inteligente conoce la diferencia entre la apariencia y la realidad.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías