Cómo se puede recuperar el centro de las ciudades

Las urbes acogen al 50% de la población mundial, pero su casco histórico se está despoblando

Dos turistas pasean por el centro histórico de Santiago de Compostela.
Dos turistas pasean por el centro histórico de Santiago de Compostela. GETTY IMAGES

El propósito número 11 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), promovidos por la Organización de las Naciones Unidas (ONU), pone el foco en las metrópolis. En concreto, este punto llama a lograr que las ciudades sean más inclusivas, seguras, resilientes y sostenibles en un mundo cada vez más urbanizado. Más de la mitad de la población mundial vive hoy en día en las ciudades y se prevé que este porcentaje llegue al 60% para 2030. Las urbes y las zonas metropolitanas son centros neurálgicos de crecimiento económico, y su contribución a la economía ronda el 60% del PIB mundial. Sin embargo, este rápido desarrollo también está desembocando en un aumento del número de habitantes en barrios pobres con infraestructuras y servicios inadecuados.

Paralelamente, se ha producido un inquietante abandono de los centros históricos de las ciudades, convertidos en centros vacíos o dedicados casi exclusivamente al turismo, como ha quedado aún más patente durante la pandemia. Así, el proceso de aristocratización o gentrificación que viven otros espacios, también céntricos, contrasta con la degradación de los cascos históricos de muchas urbes. Los fondos europeos, de los cuales se destinarán 5.300 millones de euros a la rehabilitación de edificios y viviendas, se postulan como la enésima oportunidad para afrontar esta asignatura pendiente. Además, el Covid-19 y las nuevas formas de trabajo podrían aumentar esta brecha, pues también se ha incrementado la compraventa de viviendas en la periferia y en los pueblos. Sobre todo ello se debatió este miércoles en la jornada El futuro de los centros históricos de las ciudades, organizada por el Colegio de Registradores.


El registrador de la propiedad Luis Benavides insistió durante su intervención en que “hay que recuperar los centros porque en ellos residen los valores que hemos ido construyendo como sociedad y que, quizá, no se ha sabido trasladar a los barrios periféricos, donde se ha buscado más la homogeneidad, lo que ha llevado al aislamiento y a la despersonalización”.

En esta línea, la representante de España en el Comité de Desarrollo Urbano, Vivienda y Ordenación del Territorio de Naciones Unidas, Helena Beunza, hizo hincapié en que estas zonas no son solo espacios físicos, sino “que los cascos antiguos son un distintivo de cada una de las ciudades, reúnen valores especiales de convivencia, no solo para los que viven allí, sino para el conjunto de la ciudadanía”. Una tesis con la que coincidió el presidente de la Confederación Española de Centros Históricos, José Manuel Bello: “Los centros son las madres de las ciudades, es donde ha nacido la vida y el resto de la urbe”.

También la decana del Colegio de Registradores, María Emilia Adán, mostró su preocupación por estos valores humanos y sociales y llamó a evitar las “ciudades donut”, lo que, en su opinión, pasa por la rehabilitación de las edificaciones, pero también por los espacios públicos: “Hay que allegar recursos a los centros y mantener las instalaciones necesarias para hacer esa vida más sostenibles y humana, donde los vecinos puedan desarrollar las relaciones sociales”. Estas interacciones son la clave para que estos puntos continúen siendo atractivos y habitables. “Si queremos evitar la gentrificación y el despoblamiento, tenemos que empezar a crear relaciones de vecindad, de asentamiento, que estén enraizadas en el entorno”, continuó la experta, quien volvió a recordar lo recogido por los ODS.

En este cometido, la colaboración público-privada es vital, según apuntó el presidente de la Federación Española de Municipios y Provincias y alcalde de Vigo, Abel Caballero, para quien los enclaves culturales –desde las galerías de arte a los estudios de arquitectura– son esenciales. “Cuando se recuperan estos focos, se convierten en lugares de encuentro y, por tanto, generan también interés para la parte privada”, aseguró.

Por su parte, Juan Antonio Gómez-Pintado, presidente de la asociación de promotores y constructores de España, reiteró que el principal problema de los centros históricos es la falta de seguridad jurídica, económica y técnica. “Cuando te enfrentas a una rehabilitación, no sabes muy bien lo que te vas a encontrar, por lo que no tienes una visibilidad de cómo va a funcionar esa inversión de cara al futuro”, justificó el directivo, quien pidió que se eliminen las trabas y se reduzca el catálogo de edificios protegidos.

Normas
Entra en El País para participar