Financiación

La deuda española en manos de extranjeros cae a su mínimo desde finales de 2017

El peso de los tenedores no residentes retrocede al 44,12%

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El estallido de la pandemia y la dura crisis económica están provocando un lento movimiento de cambio en la tenencia de la deuda soberana española. Los inversores no residentes están perdiendo peso sobre el total, aunque continúan siendo los grandes propietarios de bonos españoles en términos absolutos, mientras que las entidades españolas y sobre todo el BCE se han convertido en un apoyo creciente y decisivo para la financiación del Estado.

El peso de los inversores no residentes sobre el total de la deuda soberana española se situó a cierre de 2020 en el 44,12%, según los últimos datos publicados por el Tesoro. Se trata del porcentaje más bajo desde finales de 2017, si bien los extranjeros son los principales tenedores de la deuda soberana española, con un total de 479.023 millones de euros.

España había logrado recuperar con creces la confianza de los inversores tras la pasada crisis, cuando el mercado colocó a la deuda soberana española en el disparadero por el elevado volumen de activos tóxicos de su banca y el descuadre en las cuentas públicas. Así, la tenencia de deuda soberana en manos extranjeras marcó un mínimo del 34,55% del total en 2011 y fue remontando desde entonces.

La mejora del rating soberano y especialmente la recuperación de la calificación financiera A –que permitió el regreso del inversor japonés, de un perfil mucho más conservador–, contribuyó a dar un peso cada vez mayor al inversor extranjero en la deuda soberana. El máximo se alcanzó en febrero de 2020, con el 50,35%, justo en la antesala del estallido de la pandemia, que ha marcado un punto de inflexión en los mercados.

El efecto de Lagarde

El porcentaje de deuda soberana española en manos de extranjeros ha ido descendiendo de forma continuada desde entonces, hasta el 44,12% de cierre del ejercicio. En paralelo, la deuda en manos del Banco Central se ha disparado durante el pasado ejercicio gracias a Lagarde, al tiempo que la banca española está recuperando un papel cada vez más destacado en la inversión en deuda soberana. El sector se empleó a fondo en los últimos años en rebajar su riesgo en deuda estatal, que se había disparado en la anterior crisis, cuando la banca fue un valioso sustento en las colocaciones del Tesoro, al tiempo que se beneficiaba del margen que ofrecía comprar bonos con alto rendimiento gracias a la liquidez barata que suministraba el BCE.

En 2021, el 30,62% de la deuda soberana española estaba en manos de las entidades financieras nacionales, un porcentaje que cayó al mínimo del 13,75% de febrero de 2020. Y que a cierre del año había subido al 15,22%. Su volumen de bonos en cartera está en máximos de 2016, en los 165.247 millones.

En todo caso, es el BCE, acompañado muy en segundo plano por la banca, quien ha absorbido el efecto del retroceso del inversor extranjero en la tenencia de deuda soberana. Su peso sobre el total, a través de las compras del Banco de España, ha pasado desde el 21,4% de febrero de 2020 al 27,86% de diciembre. Con sus compras en el mercado secundario, el BCE absorbió en 2020 el efecto de la cuantiosa emisión bruta realizada por el Tesoro, de 277.059 millones.

El rendimiento se multiplica por más de seis

  • Caídas de precio. En lo que va de año, el precio de la deuda española, al igual que el de la del resto del Viejo Continente, ha caído con fuerza, ante las expectativas de inflación. Y el tipo de interés, que se mueve de manera inversamente proporcional, del bono soberano a 10 años ofrece un rendimiento del 0,35%, lo que supone multiplicar por más de seis el 0,05% con el que terminó el pasado ejercicio. Con todo, lo que paga el Tesoro por toda su deuda se sitúa de media en mínimos históricos, con un 1,84% a cierre del pasado febrero. Doce meses antes, justo antes de que estallara la pandemia, el tipo de interés medio era del 2,58%. Para este ejercicio, el organismo de financiación del estado prevé la emisión de un total de 289.138 millones de euros, de los que aproximadamente 189.000 millones se destinarán a refinanciar los vencimientos del presente ejercicio.
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