Lejos de equipararnos en sueldo y jubilación

La mujer participa menos en la distribución de las rentas y percibe menos importes

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La brecha salarial entre hombres y mujeres no solo existe, sino que se ha ensanchado en 33 euros durante el último año, según la quinta edición del informe Brecha salarial y techo de cristal, elaborado por los Técnicos del Ministerio de Hacienda (Gestha). Es decir, ellas aún cobran 4.948 euros menos al año que ellos. Tendrían que cobrar un 27,6% más para igualar el sueldo de los hombres.

Esa brecha salarial tiene su reflejo como contribuyentes. Si analizamos las declaraciones del IRPF de 2018 (últimos datos disponibles), “existe una gran desproporción en las declaraciones conjuntas, en las que el varón tiene mayores ingresos que la mujer”, observa José María Mollinedo, secretario general de Gestha.

La brecha de genero salarial ha aumentado 33 euros en el último año

Si nos fijamos en los epígrafes relacionados con el ahorro para la jubilación, no solo existe un mayor número de varones que mujeres que realizan aportaciones a planes de pensiones, sino que además son por un mayor importe. En concreto, 1.654 euros o 1.369, según hablemos de individual o conjunta, frente a los 1.921 y 1.895 euros.

“Solo hay una excepción y es en el caso de las aportaciones a planes de pensiones a favor de personas con discapacidad”, porque denotan que son ellas las que se encargan de este colectivo.

Como inversoras en inmobiliario hay grandes diferencias, ya que el valor medio de las rentas del capital mobiliario es claramente inferior en la mujer que en el varón. Por ejemplo, en el caso de declaraciones individuales, ellas señalan un importe medio de 1.262 euros, frente a los 1.903 euros de ellos.

Para el experto de Gestha, está claro que los datos demuestran la menor participación de la mujer en la distribución de rentas monetarias, y además perciben menores importes de media. En la gran parte de las declaraciones conjuntas su principal ingreso procede del varón.

“La dificultad en la vida hace que adquieras unas fortalezas y habilidades que compensen las carencias y repercutan en todos los planos vitales. El hecho de tener menos capacidad de ahorro por menores salarios, menos oportunidades y más dificultades para acceder a determinados puestos o financiaciones hace trabajar la imaginación por pura necesidad. Como yo suelo decir, el dolor voluntario te hace más fuerte”, asegura Esmeralda Gómez, autora del libro ¿Quieres cobrar tu pensión? (Alienta Editorial).

En su opinión, la mujer es más conservadora que el hombre a la hora de invertir, pero menos confiada y más exigente. De ahí que distintos estudios apunten que las féminas obtienen rentabilidades superiores en los fondos. Además, Esmeralda Gómez concluye que “el hombre se enfoca en el crecimiento en el corto plazo de la inversión y la mujer en la protección del patrimonio ante eventualidades”.

Sin embargo, según su propia experiencia, a medida que el individuo adquiere formación financiera, “el conocimiento de los distintos activos existentes hace que el miedo inicial sea más pequeño que tu nueva versión formada, y con indiferencia del sexo, asume un nuevo papel en su gestión financiera, adentrándose en la gestión diversificada y cubierta de fondos, oro, inversiones inmobiliarias o criptomonedas”.

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