Infraestructuras

Lisboa se queda sin un segundo aeropuerto para plantar cara a Madrid

La Aviación Civil portuguesa rechaza estudiar su viabilidad por la falta de respaldo de los municipios afectados

Aviones de TAP Air vistos desde un ventanal de la terminal del aeropuerto de Lisboa.
Aviones de TAP Air vistos desde un ventanal de la terminal del aeropuerto de Lisboa.

La ciudad portuguesa de Lisboa se queda de momento sin posibilidades de contar con un segundo aeropuerto que complemente al Humberto Delgado o más conocido como aeropuerto de Portela. El regulador luso de Aviación Civil, ANAC, ha rechazado la propuesta del gestor aeroportuario ANA de crear una nueva infraestructura junto a la base militar de Montijo, en la orilla sur de la desembocadura del Tajo.

El proyecto de la compañía controlada por Vinci preveía una inversión superior a los 1.100 millones de euros en una de las mayores obras planificadas en los últimos años en el país vecino. Pero la ANAC no ha dado luz verde ni a la solicitud de evaluación previa de viabilidad.

La infraestructura amenazaba con complicar el dominio de Madrid-Barajas como principal puente entre Sudamérica y Europa

La ejecución del aeropuerto de Montijo contaba con el firme respaldo del Gobierno y había sido largamente demandada por el sector turístico antes de la crisis sanitaria para aumentar la capacidad aérea en Lisboa. El aeropuerto de Portela, donde tiene su hub la estatal TAP Air, alcanzó los 31 millones de viajeros en 2019; cifra que debía crecer hasta los 50 millones a corto plazo con la suma del segundo aeródromo lisboeta, según los planes del Ejecutivo.

El regulador de aviación se ha apoyado en los artículos 4 y 5 del Decreto Ley 186/2007, modificado en 2010 (Decreto Ley 55/2010), por el que debe rechazar un plan de este tipo ante la ausencia de un dictamen favorable de todos los municipios potencialmente afectados. Y es que ANA no ha logrado reunir el respaldo necesario de los ayuntamientos.

En el rechazo no ha pesado la actual situación económica ni el derrumbe mundial del tráfico aéreo, pero sí el temor al impacto ambiental. Contra la infraestructura ya pesaba un informe de 2019 en el que se hablaba de amenaza contra el entorno del estuario del Tajo, reserva natural para distintas especies de aves.

Aviación Civil dice cumplir ahora con las disposiciones legales aplicables al no valorar el plan. La infraestructura amenazaba con complicar el dominio de Madrid-Barajas como principal puente entre Sudamérica y Europa. Antes del impacto del coronavirus el aeropuerto internacional de Lisboa acogía a 54 aerolíneas y albergaba vuelos a 134 destinos. La infraestructura es utilizada por Star Alliance como uno de sus hubs europeos.

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