Telefónica sufre en Bolsa ante la posible revisión del dividendo

La operadora no ha tomado ninguna decisión sobre si mantendrá o se reducirá

Telefónica sufre en Bolsa ante la posible revisión del dividendo

Semana clave para Telefónica. La operadora presenta este jueves sus resultados anuales, y el mercado está pendiente de la evolución en la parte final de año, especialmente en España, la estrategia de reducción de deuda, así como por las posibles previsiones para 2021. En este sentido, las miradas están pendientes de la posible revisión que aplique la operadora sobre su política de dividendos.

De momento, la operadora no ha tomado ninguna decisión, tanto sobre si se mantiene como sobre si se reduce. En los últimos días, distintos bancos de inversión han contemplado esta opción. Banco Santander, por ejemplo, señaló la pasada semana que el mercado daría "la bienvenida a un dividendo más ajustado". La decisión final quedará en manos del consejo de administración, que se reunirá esta semana para abrobar las cuentas.

Las acciones de la compañía están sufriendo hoy un notable castigo en Bolsa. Por momentos, han llegado a bajar cerca de un 3,5%, hasta 3,60 euros, y la teleco pierde la cota de los 20.000 millones de euros en capitalización bursátil. Al cierre de la sesión se han dejado un 1,61%, hasta 3,67 euros.

En el último año, Telefónica abonó un dividendo de 0,40 euros por acción, divididos en dos tramos, uno abonado en junio y otro en diciembre, de 0,20 euros por título cada uno. La teleco optó por introducir la fórmula del scrip dividend, que permite a los accionistas cobrar en acciones. La compañía reduce la salida de caja con esta fórmula, pero tiene que afrontar ampliaciones de capital que diluyen el valor de los títulos actuales. Por ejemplo, el aumento realizado en diciembre para el segundo tramo del scrip fue del 3,72% del capital.

En el segundo tramo del dividendo, el 66,88% de los accionistas de Telefónica optaron por cobrar en títulos, al igual que el consejo de administración y la mayor parte de la cúpula directiva de la compañía.

Hasta ahora, la teleco ha defendido el mantenimiento del dividendo. El propio José María Álvarez-Pallete dijo en mayo pasado que el dividendo de Telefónica era una parte importante de la renta de los millones de accionistas de la empresa. La operadora, igualmente, ha considerado que el pago de 0,40 euros por acción abonado estos años era perfectamente sostenible con la generación de caja de la propia compañía. La última vez tuvo lugar en la presentación de las cuentas del tercer trimestre de 2020, a finales de octubre.

La última rebaja del dividendo de Telefónica tuvo lugar en otoño de 2016, pocos meses después de la llegada de Pallete a la presidencia, en sustitución de César Alierta. Entonces, el dividendo pasó de 0,75 a 0,40 euros por acción, con un pago de todo el importe en efectivo.

El escenario se ha complicado por el impacto de la crisis económica provocada por el contagio del Covid-19 en grandes mercados como España, Brasil e Hispam. En los nueve primeros meses del año, Telefónica redujo el beneficio un 50%. La operadora se vio afectada por distintos impactos extraordinarios, entre los que destacó un ajuste de valoración de 785 millones de euros del negocio en Argentina, que provocó que el resultado neto de la compañía en el tercer trimestre arrojase unas pérdidas de 160 millones.

La compañía se ha visto penalizada en los últimos trimestres por la depreciación de las monedas latinoamericanas frente al euro, especialmente el real brasileño, así como por el endurecimiento de la competencia en España. En este sentido, su rival Orange comunicó los resultados de 2020 la pasada semana, con una caída del volumen de negocio del 8,8% en el cuarto trimestre.

La teleco debe afrontar este año importantes subastas de espectro de telefonía móvil 5G en países claves como España, Reino Unido y Brasil, que provocarán una salida de caja.

En sentido inverso, la operadora está pendiente de cerrar operaciones de fuerte calado, como la venta de las torres de Telxius a American Tower, y la fusión de su filial británica O2 con Virgin Media, clave para la reducción de deuda.

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