¿Se arriesga España a un apagón eléctrico?

Es urgente que el Gobierno apruebe el mecanismo de reserva energética para que nuestro sistema cuente con instrumentos defensivos de potencia

La asociación europea de los operadores del sistema eléctrico, Entso-E, informaba recientemente de un importante incidente ocurrido en la región de los Balcanes, que produjo la separación del sistema interconectado europeo en dos zonas, lo que colocó al continente al borde de un gran apagón europeo.

Cuenta Entso-E, en una primera nota, que el 8 de enero, a las 14:05 horas, la frecuencia del sistema eléctrico de Europa continental cayó en la zona noroeste y al mismo tiempo que aumentó en la zona sureste. En un segundo comunicado del 26 de enero, da nuevos detalles señalando que el origen del problema fue “el disparo del acoplamiento de barras colectoras de 400 kV en la subestación Ernestinovo (Croacia) por la actuación de una protección de sobrecorriente (…) suponiendo una reordenación de los flujos en las líneas vecinas que se sobrecargaron, produciéndose desconexiones de varias líneas de transporte por actuaciones de relés de sobrecorriente y de distancia, lo que conllevó la separación del sistema europeo en dos partes”. Las líneas de transporte que se desconectaron pertenecían a los sistemas eléctricos de los Balcanes y de Hungría.

La asociación europea explica que se activó la interrumpibilidad de Francia e Italia, por un total de 1.700 MW, lo que permitió restablecer instantáneamente el equilibrio de la frecuencia de la red y normalizar el servicio. En palabras de la propia Entso-E esto demuestra “una contribución importante a la estabilización del sistema”; y añade que “los servicios interrumpibles que se activaron en Francia e Italia (…) permiten al Operador del Sistema de Transporte reducir de forma temporal y automática su consumo eléctrico en función de la situación del sistema eléctrico en tiempo real”.

Una vez más, el servicio de interrumpibilidad, suprimido en España desde el 30 de junio de 2020, ha sido el garante instantáneo de la seguridad del suministro eléctrico, demostrando su valor de defensa de la seguridad del sistema ante situaciones de emergencia. La interrumpibilidad ayudó a resolver el incidente de forma silenciosa e instantánea. Merece la pena destacar que Italia tiene una potencia contratada de interrumpibilidad de 3.300 MW hasta 2023, y, además, cuenta con 500 MW de interrumpibilidad instantánea para el primer trimestre de este año. En Francia la potencia interrumpible contratada es de 1.600 MW.

Sin embargo, el comunicado de Entso-E no permite conocer el gran riesgo adicional al que se enfrentó ese mismo día el sistema eléctrico español, justo en el momento en el que experimentaba el máximo de demanda de los últimos 13 años por los efectos del temporal de frío y nieve de la terrible borrasca Filomena. Ese día, el 8 de enero, en España, la producción solar era prácticamente nula y el gas argelino llegaba con mucha dificultad, lo que hizo que la interconexión con Francia se usara al máximo de su capacidad con 3.400 MW de importación. De forma intempestiva, y por la oscilación de frecuencia, se produjo la desconexión de la línea de interconexión más potente que nos conecta con el país vecino, el doble circuito de corriente continua de Santa Llogaia (Girona).

Este imprevisto supuso una sobrecarga inmediata del resto de líneas que nos conectan con Francia y obligó a REE a movilizar reservas de emergencia para reducir las importaciones. La reserva respondió y, en pocos minutos, se pudo reducir la importación hasta un valor aceptable, de 1.700 MW, y se evitó la temible separación del sistema ibérico de la interconexión europea, que podría haber desencadenado un grave incidente en España.

Tanto el incidente europeo como el imprevisto español, son dos casos que deben hacernos reflexionar sobre la actual ausencia de demanda interrumpible en el sistema eléctrico peninsular español. El 8 de enero, de haberse producido la separación de Francia, hubiera sido imprescindible contar con la interrumpibilidad para estabilizar la frecuencia y evitar un gran apagón.

Desde nuestra organización, consideramos que estas situaciones ponen de manifiesto la necesidad de que el sistema eléctrico español cuente con un servicio de interrumpibilidad –o su alternativa, el denominado mecanismo de reserva estratégica—, al que pueda echar mano el operador del sistema para solventar posibles incidentes, que cuando ocurren tienen que ser resueltos con diligencia y eficacia. La experiencia de la colaboración de la industria electrointensiva española con REE, prestando el servicio de interrumpibilidad durante muchos años, ha demostrado ser una herramienta probada para ayudar a garantizar la seguridad de nuestro suministro eléctrico.

Es urgente y prioritario que el Gobierno apruebe cuanto antes el mecanismo de reserva estratégica, para que nuestro sistema eléctrico pueda contar con instrumentos defensivos de potencia, acordes con las necesidades del sistema. Y, para ello sabe que cuenta con la industria electrointensiva.

Fernando Soto es Director general de AEGE (Asociación de Empresas con Gran Consumo de Energía)