Formación en ESG, una oportunidad de crecimiento

El cambio debe empezar desde dentro de las empresas

Tras mucho tiempo en el que el discurso sobre el compromiso con la sostenibilidad y el medio ambiente estaba en boca de todos (tanto compañías como profesionales y ciudadanos en general), en un entorno lejos de convertirse en una realidad tangible y presente en el día a día de las compañías, parece que nos encontramos ante un escenario de verdadero cambio de paradigma.

Hoy sí se están empezando a desarrollar múltiples iniciativas y a activar diversos mecanismos eficientes para trazar e implantar estrategias efectivas alineadas con el cumplimiento de los criterios ESG, que por sus siglas en inglés se refieren al ámbito ambiental, social y de gobernanza.
Con el impulso del Acuerdo de París y los ODS (Objetivos de Desarrollo Sostenible) de las Naciones Unidas, la gran mayoría de las compañías de todo el mundo tienen marcada ya una hoja de ruta que les conducirá hasta 2030, una de las fechas fijadas para llevar a cabo un compromiso común con el medio ambiente.

Asimismo, es justo mencionar que la crisis que estamos atravesando como consecuencia de la pandemia de Covid-19 ha removido aún más la conciencia por cumplir estos criterios a nivel regulatorio, poniendo además de manifiesto entre otras cuestiones la importancia de la gestión de los riesgos no financieros, donde las cuestiones sociales se posicionan como una prioridad.

De esta manera, la crisis actual ha incrementado inevitablemente el nivel de responsabilidad que se le requiere a las empresas en materias sociales y medioambientales. En Europa, el BCE reanudará en el año 2021 los test de estrés del sistema financiero incluyendo los riesgos climáticos, donde se admite que el cambio climático tiene repercusiones de gran alcance en la oferta y demanda de la economía.

La Reserva Federal estadounidense tiene el cambio climático como una cuestión relevante en sus mandatos, donde primará que el sistema financiero sea resistente a estos riesgos, desglosando cómo afectan en sus operaciones los daños físicos; el riesgo de mercado y su volatilidad; y finalmente, el riesgo de crédito.

En este escenario que estamos viviendo, las exigencias para transformar a las compañías desde dentro deben apoyarse en la formación en ESG, que tiene que jugar un papel prioritario para el desarrollo de esas estrategias, de ahí la importancia de que existan certificaciones profesionales rigurosas y con reconocimiento internacional que eviten el green washing.

La posibilidad de formación en este ámbito y la apuesta por la sostenibilidad otorgan a las compañías innumerables ventajas; contar con profesionales con certificaciones en ESG se traduce en una mejora en la reputación y en el negocio de las organizaciones, ayudando a optimizar la competitividad y la rentabilidad de las mismas.

Todo este proceso acelera la creación de valor para los accionistas, pero también supone una oportunidad de crecimiento para los profesionales que pueden ver mejoradas las oportunidades laborales, además de contar con una ventaja competitiva más que evidente sobre otros perfiles no comprometidos con la adaptación a estos criterios ESG.

A estas alturas, no cabe duda de que la apuesta por la estrategia ESG es una oportunidad necesaria para que las empresas puedan garantizar su supervivencia y crecimiento futuro, así como su adaptación a la nueva normativa internacional y a las mejores prácticas. Pero hay que ir un paso más allá en el que las empresas y sus accionistas se tienen que preparar y formar profesionalmente para implantar unos criterios que los consumidores y los empleados de estas ya están demandando.

Sin duda, la inversión en ESG permite, a nivel empresarial, incrementar el retorno de la inversión a través de la inversión sostenible, menores costes por litigios y disponer de una estructura del coste de financiación más eficiente, entre otras ventajas; y a nivel social, colaborar en la creación de una sociedad y un mundo más sostenible, respetuoso y comprometido con el medio ambiente.

La inversión en políticas de ESG se ha convertido en uno de los pilares fundamentales del crecimiento corporativo sostenible de las empresas y de creación de valor no solo para accionistas, sino también para los empleados y la sociedad en su conjunto.

El cambio debe empezar desde dentro de las propias compañías, con la formación de los empleados; sin duda, los modelos sostenibles serán diferenciales sobre los competidores no comprometidos con la calificación y certificación en este ámbito. La clave está en aprovechar esta ola en la que estamos subidos para que la sostenibilidad se afiance sobre todos los estamentos empresariales e implique de manera definitiva a toda la sociedad.

Estoy convencido de que saldremos de esta crisis más pronto que tarde, y lo haremos siendo mejores, pero las compañías deben saber que serán sostenibles o no existirán, porque sostenibilidad es sinónimo de competitividad, de rentabilidad, y la inversión en estas políticas será un pilar para su crecimiento, la creación de valor y el retorno en el medio y largo plazo.
La sostenibilidad empieza desde dentro y la única forma de completar con éxito esa transformación vendrá apoyada en la formación de sus empleados.

Karim Zouhdi es secretario del consejo de administración de IASE (International Association for Sustainable Economy)