Mercado laboral

Las ETT prevén un repunte del empleo en abril tras perder un 24% de su contratación en 2020

Estas empresas hicieron un millón menos de contratos de puesta a disposición el pasado año, casi la mitad de ellos en la hostelería, donde cayeron casi un 80%

ETT pulsa en la foto

El uso de los expedientes de regulación temporal de empleo (ERTE) ha sido en esta crisis el maná para las empresas que ha permitido que, a diferencia de en crisis anteriores, la falta de actividad se haya cebado con el despido de trabajadores temporales. A pesar de ello, entre el 12 de marzo y el 30 de abril España perdió un millón de trabajadores, la inmensa mayoría eventuales.

Esto, como no podía ser de otra manera, ha impactado también en las empresas de trabajo temporal (ETT) que, a falta de conocer los datos oficiales de diciembre, vieron caer la contratación a través de ellas un 24%. Esto quiere decir que dejaron de hacer uno de cada cuatro contratos que sí hicieron en el año anterior. Así, según los datos del ministerio de Trabajo, entre enero y noviembre del año pasado las ETT hicieron poco más de tres millones de contratos de puesta a disposición, un millón menos que un año antes.

En este tiempo, las oficinas del Servicio de Empleo Público Estatal (SEPE) registraron 634.491 trabajadores contratados y puestos a disposición de otra empresa por parte de una ETT, lo que representó una caída del 14%. Este colectivo de trabajadores había experimentado un fuerte aumento superior al 70% desde la anterior crisis.

No obstante, pese a estos descensos en la contratación, estas cifras reflejan, en que, en cierto modo, las ETT han amortiguado el golpe de la crisis. Así lo recalca Valentín Bote, director de Randstad Research, para quien la caída de la contratación por ETT está en línea y es incluso algo inferior a la de la contratación en general del mercado laboral, que ha experimentado un descenso de los contratos fijos y temporales cercana al 30%, perdiendo 6 millones de contratos temporales y unos 600.000 indefinidos el pasado año.

Además, el análisis que hace Bote indica que las caídas agregadas que muestra el sector de las ETT, al igual que la economía en general, mezcla situaciones sectoriales muy dispares, con caídas del 80% en el número de contratos hechos por estas empresas como es el caso de la hostelería –que aglutina casi la mitad del millón de contratos que se han dejado de hacer respecto al año anterior– con otras actividades que han cerrado 2020 en positivo, con más contrataciones que 2019, como es el caso del transporte y la logística o parte de la industria alimentaria. Si bien, este responsable de Randstad añade que incluso dentro de estas áreas que no han sido tan golpeadas por la crisis, “las empresas de logística y transporto o de alimentación que abastecen a la hostelería, también han registrado caídas”.

Pese a todo las ETT detectan, pese a las restricciones de la tercera ola una tendencia a la normalización en la mayoría de sectores. Esto es algo significativo ya que las empresas de trabajo temporal actúa como indicadores adelantados de la economía, al ser las primeras que experimentan la destrucción de empleo cuando llega una crisis pero son también las primeras en registrar mejoras de contratación en los momentos de reactivación económica.

Así, esta tendencia a la normalización quedó ayer también reflejada en el indicador adelantado de actividad del mercado laboral, que elabora Asempleo, la patronal de las ETT. Según esta organización empresarial, “el empleo continuará su senda estacional habitual, lo que se traducirá en un progresivo incremento de los ocupados durante esta primera parte del año”. En términos numéricos, los cálculos de Asempleo apuntan a una creación de hasta 300.000 empleos en los próximos tres meses. De hecho, prevé un fuerte repunte de la ocupación en el mes de abril, con un avance del 6% interanual.

En esta misma línea se enmarcan las previsiones del Adecco Group Institute, cuyo director, Javier Blasco, consideró que el repunte del empleo llegará más bien en el segundo trimestre. Es el plazo que considera necesario para terminar de controlar la tercera ola en España, encauzar la campaña de vacunación y, sobre todo para que terceros países terminen sus confinamientos, lo que repercutirá positivamente en la economía española, no solo en la vuelta de turismo sino en la reactivación de otras muchas industrias y las ventas al exterior.

Reformas en el horizonte

Estas buenas perspectivas para el empleo en general y para las ETT en particular podría verse perjudicado en el caso de estas últimas empresas por alguna de las reformas de la contratación en la que está pensando el Gobierno, siguiendo lo pactado en el acuerdo de coalición entre el PSOE y Unidas Podemos. Tanto en este acuerdo como en las reformas que el Gobierno se ha comprometido a hacer con Bruselas, se incluye una simplificación de los contratos y otras medidas para que el contrato indefinido sea el habitual y endurecer la causalidad en el uso de los temporales.

Sin embargo, el directivo de Adecco asegura ver “con cierto escepticismo” este debate sobre las medidas para acabar con la extrema dualidad del mercado laboral, porque en su opinión no se puede privar a las empresas de adecuar su producción a través de cualquiera de los elementos que se encargan de dicha actividad productiva, incluyendo el capital humano. Dicho esto, admite que en España “existe un problema endémico y complejo” de uso fraudulento de la temporalidad. Pero considera que la mejor manera de atajarlo es combatir el fraude desde la Inspección de Trabajo.

Es más, apunta a la necesidad de otra reforma: la de la recualificación de los trabajadores. Blasco cree que se ha perdido otra oportunidad para que los afectados por la pandemia se formen y cree que en ese terreno “sí hay que apretar el acelerador”.

Por su parte, desde Randstad, Bote, se muestra tranquilo ante posibles futuras reformas contra la contratación temporal: “Primero hay que ver como se materializan las medidas y luego ver si se pueden aprobar, porque la estructura parlamentaria es complicada, máxime si se quiere respaldar la norma con un acuerdo de los agentes sociales”.

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