A fondo

Renovación en Sabadell: el precio de la independencia

Nueva etapa, nuevo plan estratégico, nuevo equipo y sin dividendo

Sede de Banco Sabadell
Sede de Banco Sabadell

Revolución en Banco Sabadell. Su apuesta por mantenerse en solitario y haber decidido no aceptar la propuesta de fusión de BBVA ha supuesto toda una renovación en el grupo bancario, siempre dominado en primera línea por ejecutivos catalanes.

Nuevo ejercicio, nuevo plan estratégico, nuevo equipo, renuncia al dividendo. El banco ha optado por cerrar 2020 con un profundo saneamiento, que incluye cambio incluso de directivos y funciones. La mano del nuevo CEO, César González-Bueno ya se ha dejado sentir.

Un histórico del banco, Tomás Varela, deja, tras 29 años en la entidad, su cargo de director financiero. Le sustituye Leopoldo Alvear, hasta ahora financiero de Bankia, quien ha dejado su puesto tras la fusión de esta entidad con CaixaBank.

Varela llevaba desde 2015 a caballo entre España y Reino Unido, donde el banco cuenta con TSB.

En la próxima junta de accionistas del banco, que se celebrará previsiblemente en marzo, el actual presidente, Josep Oliu, dejará sus funciones ejecutivas. Y es previsible que se produzcan nuevos cambios tras la entrada de César González-Bueno en Sabadell, quien sustituye a Jaime Guardiola, que ha decidido jubilarse con 64 años, 42 de ellos trabajando en el sector.

González-Bueno tiene ahora bajo su batuta las la vuelta a Banco Sabadell para que deje de ser la apuesta en las quinielas de fusiones de todo el sector, y que lleva consigo las entradas y salidas de los cortos en su capital.

Todo ello coincide, además, con la implantación de un nuevo plan estratégico, que se presentará en mayo, y que sorprendentemente ya no tiene como uno de sus principales objetivos la venta de TSB, uno de los mayores dolores de cabeza del grupo en los últimos ejercicios. 

Sabadell adquirió TSB en 2015 y desde entonces no ha hecho más que perder dinero. "Nos ha costado sudor y sangre", en palabras de Oliu.

En las cuentas de 2020, de hecho, se ha vuelto a dejar sentir el efecto negativo de TSB, que ha perdido 220 millones de euros, desde los 45 millones de números rojos de un año antes. Sin estas pérdidas el resultado de Sabadell hubiera caído un 73%, hasta 222 millones.

El banco ha presentado los resultados correspondientes a 2020, año en el que ha ganado 2 millones de euros, un  99,7% menos que un año antes, tras provisionar 2.275 millones por el Covid, los ajustes de plantilla y la venta de carteras.

Además, ha optado, o le han hecho optar por no repartir dividendo con cargo al ejercicio 2020. A lo que le acompañará otras medidas como un nuevo plan de prejubilaciones, reducción del número de oficinas y previsiblemente otras ventas de negocios no core. 

Todo para seguir siendo un banco independiente, o eso es lo que pretende, y más pequeño porque hay veces que intentar crecer a altas velocidades no es apto para todos públicos.

El nuevo plan estratégico 2021-2023, de momento, no contempla la fusión de Sabadell, sino mantener su independencia, según ha recalcado Oliu, quien, como lo hizo el viernes su homólogo de BBVA, Carlos Torres, asegura que las conversaciones con el banco de origen vasco son cosa del pasado.

El mercado está premiando la revolución del banco con una subida en Bolsa del 2,71%

 

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