Industria

El consumo de cemento cae un 10% en 2020

La patronal urge mecanismos de ajuste en frontera para el cemento que no cumple con los protocolos ambientales

El director de Oficemen, Aniceto Zaragoza, junto al presidente del colectivo de cementeras, Víctor García Brosa.
El director de Oficemen, Aniceto Zaragoza, junto al presidente del colectivo de cementeras, Víctor García Brosa.

La industria del cemento se ha visto fuertemente impactada por la crisis del coronavirus y la ralentización tanto en la obra pública como en la privada. El consumo doméstico al cierre de 2020 ha bajado a las 13,28 millones de toneladas, lo que representa un descenso del 9,7% (1,4 millones de toneladas menos) frente a un ejercicio 2019 que ya fue flojo. El colchón de la exportación tampoco ha funcionado, con 5,98 millones de toneladas y un retroceso del 3,4%.

Desde la patronal Oficemen se ha puesto de manifiesto esta mañana que el parón de la obra pública, y los bajos niveles de construcción de viviendas y no residencial, han dejado la demanda en niveles de 1967. Desde entonces, España sólo consumió menos cemento en los años de la reciente crisis financiera.

Para 2021 las expectativas carecen de brillo. Y es que, el efecto tractor de los fondos europeos para la recuperación de la economía no se espera hasta el año siguiente, según ha manifestado el presidente del colectivo empresarial, Víctor García Brosa. La previsión de demanda doméstica se mueve en una horquilla de 12,9 a 13,7 millones de toneladas de cemento, lo que supone estar entre un 3% por debajo y un 3% por encima de la cifra de 2020. En el escenario intermedio, el consumo de cemento permanecerá plano.

Con una capacidad de producción de 30 millones de toneladas en España, Oficemen estima que el consumo debería estabilizarse en torno a los 20 millones en el mercado doméstico. Y el objetivo es volver a los 10 millones de toneladas para la exportación.

Los poco más de 16 millones producidos en 2020 (un 7,7% menos que en 2019) fijan un grado medio de utilización de las instalaciones, cuya capacidad ha sido severamente recortada en los últimos años, que no alcanza el 60%. “España ha dejado de ser el primer exportador europeo de cemento, cediendo esa posición a Alemania”, ha indicado García Brosa.

Actividad constructora al ralentí

Las viviendas iniciadas el pasado ejercicio en España descendieron un 23,4%, hasta las 81.400. El volumen de los proyectos de construcción no residencial sufrió una contracción del 22,7%, y la licitación pública de obras se redujo un 26,7%. “Alcanzar una demanda algo por encima de los 20 millones de toneladas de cemento depende de que la construcción de viviendas se estabilice en 150.000 al año y que la inversión destinada a obra pública tenga un peso del 2% sobre el PIB”, ha remarcado el presidente de Oficemen, quien también ha reclamado un marco de seguridad para los inversores privados y la aceleración de los proyectos de construcción ya adjudicados. Para lograr que las constructoras mejoren el ritmo de ejecución, reconoce García Brosa, es necesario que haya más impulso en la licitación.

Pese a este escenario gris para los intereses de las cementeras, Oficemen también ha resaltado esta mañana distintas conquistas de la industria pesada, como es la aprobación del estatuto electrointensivo. Tras ello, las cementeras confían en que el Gobierno revise a la baja los peajes eléctricos con el fin de reducir la brecha en el coste energético para la industria española respecto a países del entorno como Alemania o Francia.

También se ha encendido una alarma respecto al citado estatuto electrointensivo: “Vemos con preocupación la iniciativa del Fondo Nacional para la Sostenibilidad del Sistema Eléctrico que puede reducir significativamente, según el redactado del anteproyecto de ley, los progresos del Estatuto Electrointensivo”.

Mejora del marco local y protección en las fronteras

El director general de Oficemen, Aniceto Zaragoza, ha valorado positivamente la constitución del Foro de Alto Nivel de la Industria, del que forman parte las administraciones públicas y 30 organizaciones sindicales y empresariales. Bajo este paraguas se van a desarrollar actividades sobre la base del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia con una dotación de recursos públicos de 2.853 millones para los próximos tres años.

En el sector se debate, de forma simultánea, la reforma de la Ley de Industria y se busca un pacto de Estado por la Industria. “Queremos tener un documento en septiembre, en el que resultará clave la mejora de la coordinación, en materia de competencias, entre las distintas administraciones sobre la actividad industrial”. El objetivo, ha insistido Zaragoza, es permitir la agilización de proyectos y que la industria crezca hasta el objetivo de pesar un 20% en el PIB.

Otro punto abordado esta mañana en rueda de prensa ha sido el de la urgencia de articular un sistema de ajuste en frontera al precio del cemento que viene de Asia, Norte de África y algún país mediterráneo, donde se ahorra el coste de mitigar las emisiones de CO2 en el proceso de producción. “El Gobierno está de acuerdo con nuestra petición y Europa no puede estar tranquila porque las emisiones se produzcan fuera”, ha afirmado García Brosa. El directo general de la patronal, Aniceto Zaragoza, ha añadido que el Parlamento Europeo acaba de abordar este problema para la competitividad de la industria de la UE, esperándose que la CE entre en el asunto este verano.

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