La sanidad privada pide al Gobierno que no "expropie" sus servicios como en la primera ola

Alerta que la desprogramación y la falta de actividad llevó al cierre a 3.000 empresas en 2020

Carlos Rus, presidente de la Alianza de la Sanidad Privada Española
Carlos Rus, presidente de la Alianza de la Sanidad Privada Española

 

La tercera ola del Covid crece imparable y la sanidad privada teme que se pueda repetir la situación vivida en marzo de 2020, cuando la primera ola del coronavirus obligó por decreto a clínicas y hospitales privados a anular toda su programación para tratar a pacientes ligados al Covid-19. "Solo queremos que se despogramen las actividades que requieran UCI y que se sigan realizando intervenciones para evitar las listas de espera que ya se están produciendo", ha alertado Carlos Rus, presidente de la Alianza de la Sanidad Privada Española (ASPE). Esa paralización de la demanda durante tres meses, unida a la caída posterior de la actividad, provocó el cierre de 3.000 empresas y aceleró, según Rus, el proceso de concentración en el sector hospitalario ante la falta de ingresos. "Es una expropiación de servicios que amenaza nuestra financiación y solvencia. La sanidad no puede ser desprogramada, ya que atenta contra nuestra propia supervivencia si no se diferencianterritorios", ha señalado en un encuentro digital con medios de comunicación.

El presidente de ASPE ha confesado que ya ha habido una autononomía (Comunidad Valenciana) que ha pedido desprogramar la actividad privada en la tercera ola. "Les hemos solicitado que se permitiera realizar intervenciones sin UCI". Rus pone como ejemplo de colaboración público-privada el pacto alcanzado en Andalucía, mediante el cual los hospitales y clínicas privadas irán desprogramando intervenciones que requieran UCI y aquellas que necesiten más de tres días de internamiento en función de la afectación del territorio donde esté situada. "Esto sería lo lógico".

Al cierre de empresas también contribuyó el retraso en el pago de las autonomías por la derivación de pacientes a los centros privados. "Solo Cataluña, Comunidad Valenciana y Madrid han pagado a la sanidad privada por tratar pacientes covid, mientras que en Andalucia se han sentado las bases para un marco de tarifas estable.

Circuito alternativo de vacunación para el turismo

Rus también consideró vital la intervención de 460 hospitales y miles de clínicas privadas en el proceso de vacunación en España. "Somos un recurso estratégico, complementario y flexible y estamos ante uno de los mayores desafíos de salud pública de la historia". De hecho, el presidente de Aspe recalcó que al menos cuatro autonomías (Madrid, Murcia, Andalucía y Cataluña), ya se han puesto en contacto para coordinar una actuación conjunta.

"Queremos convertirnos en un circuito alternativo de vacunación y que podamos tratar directamente con las farmaceuticas en un futuro cuando no haya problemas de aprovisionamiento. Y uno de los más beneficiados de ese circuito alternativo sería el turismo, cuyos trabajadores necesitan estar inmunizados para cuando empiece la temporada alta". 

Aspe pone como ejemplo a Reino Unido, donde están vacunando centros privados, públicos, farmacias e incluso personal de aerolíneas con conocimiento para poner una inyección subcutánea. "Estan vacunando a un ritmo de 200.000 ciudadanos al día y el 90% de la población tiene un centro de vacunación a una distancia razonable". Rus consideró que España debería llegar a los dos millones de vacunas a mitad de febrero e incrementar el ritmo para llegar a la inmunidad de rebaño en octubre.

Rus también aprovechó su intervención para cargar contra aquellas autonomías, como Comunidad Valenciana, Castilla y León o Canarias, que no han incluido al personal sanitario de centros privados en el calendario de vacunación. "Es algo intolerable. Vemos un sesgo ideológico que hace que sean tratados de forma diferente".

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