Fútbol

El Barcelona cerró la última temporada con un fondo de maniobra negativo de 600 millones

El club culé declaraba a 30 de junio una deuda neta de casi 500 millones, el doble que un año antes

El jugador del Barcelona Antoine Griezmann
El jugador del Barcelona Antoine Griezmann Getty Images

El FC Barcelona está sufriendo de una manera frontal el impacto del coronavirus en su balance, fruto de la pérdida de ingresos y de unas cuentas que ya venían muy tensionadas por el elevado endeudamiento y el amplio porcentaje de su facturación que va destinada a los salarios de sus plantillas deportivas.

El club culé declara en su memoria financiera un fondo de maniobra negativo de 602 millones, que resulta de la diferencia entre su pasivo a corto plazo, 970 millones, y sus activos corrientes, 368 millones. Es decir, no tiene recursos a un año vista para satisfacer sus deudas a corto, lo que habla de una importante carencia de liquidez. En empresas del sector de la distribución, por ejemplo, es habitual ver fondos de maniobra negativos, pero esto se debe a su particular operativa de cobros y pagos que, de manera general, no compromete su liquidez. En el Barcelona esos 600 millones representan casi el 85% de su facturación en la pasada temporada.

En cualquier caso la firma auditora, EY, no hace en su informe ninguna salvedad o ningún apunte acerca de la falta de solvencia del club. Una situación que, como indica su memoria financiera recientemente publicada, "podría suponer una duda sobre la aplicación del principio de empresa en funcionamiento". Pese a ello, el club barcelonista que presidía Josep María Bartomeu aplica en sus cuentas el principio de empresa en funcionamiento por, a su juicio, presentar suficientes elementos mitigantes que garantizan la viabilidad del club.

Por ejemplo, explica que 236 millones de ese pasivo "no suponen obligaciones financieras" para el grupo. Básicamente se trata de importes facturados y no devengados, además de anticipos por los contratos que tiene firmados en materia comercial y audiovisual.

En todo caso esta situación pone de relieve la delicada situación financiera de los culés, que dispararon de una manera considerable su endeudamiento a corto plazo: esos 970 millones están un 41% por encima de la cifra del año pasado en esta partida.

Deuda neta

El club barcelonista declara una deuda neta de 488 millones de euros a 30 de junio de 2020, más del doble de lo que debía un año antes. Las deudas a largo y corto plazo sumaban entre ambas un total de 820 millones, un 48% más, después de un incremento considerable en las que tienen un vencimiento a menos de un año [en la deuda neta no incluye deudas comerciales]. Estas pasaron de 102 millones a 403 en la última temporada, cuatro veces más, fruto de un mayor endeudamiento financiero: los préstamos con entidades de crédito se dispararon hasta los 145 millones y además dispuso de 117 millones de una póliza de crédito que cuenta con un límite de 146 millones. En la temporada anterior no tuvo que recurrir a una póliza similar para cubrir sus necesidades de financiación.

A largo plazo, las partidas más abultadas corresponden a los bonos emitidos por el club por algo más de 197 millones y que vencen entre 2023 y 2024. Como indica en su memoria, los tenedores norteamericanos de estos títulos dieron una dispensa al club del cumplimiento de los ratios exigidos en la emisión hasta el 30 de junio de 2021. A 30 de junio de 2020 el Barcelona presentaba un ratio de deuda neta sobre ingresos relevantes del 59,7%, no pudiendo superar el 100%.

La segunda partida de deudas a largo plazo más abultadas es la de los fichajes, un total de 196,6 millones. En este apartado la principal partida corresponde al fichaje del bosnio Pjanic procedente de la Juventus por algo más de 57 millones, de los que 53 son a largo plazo. Una deuda que se ve neutralizada por los 60 millones que el club italiano debe pagar por el ex jugador culé Artur, fruto de una operación cruzada entre ambos equipos.

Para calcular la deuda neta, el club barcelonista descuenta a esos 820 millones que suman sus pasivos aquellas partidas que le adeudan terceros, además de la liquidez con la que contaba a 30 de junio. El primer caso corresponde básicamente a pagos que otros clubes aún tienen pendientes de realizar al Barcelona por los traspasos de futbolistas. A corto plazo estos cobros son de 58,7 millones y a largo de 108,7. Por otra parte, el Barça declaraba una tesorería de 164 millones, seis más que un año antes. También hay que destacar que para la elaboración de la deuda neta el club culé no tiene en cuenta deudas comerciales ni otras cuentas a pagar, que sí se incluyen en la deuda bruta. Esta superaba los 1.400 millones a 30 de junio pasado.

El FC Barcelona cerró la temporada con unas pérdidas de 97 millones y unos ingresos de 708 millones, un 16% menos.

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