Las boutiques combinan economía tradicional y cíclica con la disruptiva

Lo ganado con el impulso de las vacunas empieza a quedarse en nada sobre todo en las empresas más afectadas por la pandemia

Las dudas sobre qué comportamiento tendrá el mercado en 2021 han vuelto al escenario por la presión creciente de la tercera ola de la pandemia, que puede obligar a confinamientos estrictos en determinados países y que puede limitar hasta el extremo la movilidad entre territorios, tal como ya se insinúa en Alemania y en Reino Unido. Los datos de actividad coquetean de nuevo con la recesión, y el mercado, que olfatea los riesgos antes de que lleguen, ha empezado a contraerse lentamente. Lo ganado con el impulso de las vacunas, por muchos analistas considerado poco menos que injustificado, empieza a quedarse en nada sobre todo en las empresas más afectadas por la pandemia, como las turísticas y las condicionadas por la movilidad.

Las apuestas de las gestoras centradas siempre en la inversión en valor, y que en el caso de España tienen prácticamente todas la particularidad de que son independientes de la industria financiera, han aprovechado precisamente los fuertes castigos a las empresas cíclicas para tomar renovadas posiciones ya desde la primevera pasada, y han arrancado el año con impulsos notables en los valores liquidativos, precisamente de la mano de la euforia desatada por las vacunas. Además, la volatilidad que se mantendrá durante varios trimestres en los mercados por la aparición sucesiva de dudas y certezas con mucha incidencia en los precios de las acciones, será una oportunidad de reforzar las carteras tradicionales para los fondos value, ya que sus gestores retienen los titulos varios años en cartera para alcanzar el valor que el mercado les niega en el momento de la adquisición.

Aunque copan una parte bastante limitada de la inversión en España, han acumulado tradicionalmente comportamientos comparativamente mejores que los de su competencia, y constituyen una alternativa muy interesante y sólida para quienes invierten con horizontes de largo plazo y están dispuestos a asumir unos niveles de riesgo medios. Sus apuestas, que precisan de larga maduración, se concentran en viejos negocios industriales, en las materias primas y en algunos de aquellos con carácter cíclico más castigados por los vaivenes exagerados del mercado.

Pero en las revisiones de las carteras incorporadas en el último año, varias boutiques de inversión incluyen empresas de actividades disruptivas, generalmente ligadas a los desarrollos tecnológicos, así como a la salud, que se han convertido en tendencias de éxito y en las que los riesgos de burbujas siguen apareciendo como limitados por los elevados grados de penetración esperados en la economía y en la sociedad en los próximos años y décadas.