MSCI Nordic Index

Las Bolsas nórdicas baten por goleada al resto de parqués europeos

Suben el 15% en 2020 por el menor impacto de la pandemia. El peso de la salud y el sesgo sostenible sirven de refuerzo

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El norte de Europa ha sido un refugio de rentabilidad bursátil en 2020, en contraste con el resto del continente, y promete tener continuidad en este año. La pandemia ha azotado con menor dureza a las economías nórdicas, en las que sus índices bursátiles presentan también unos rasgos que las han hecho algo más resistentes al rodillo de ventas que supuso la aparición del coronavirus.

Así, el índice MSCI Nordic se anotó un alza del 14,65% el pasado año, mientras que la Bolsa sueca registró una subida en 2020 del 9,82%, del 12,26% la de Helsinki y del 34,2% la Bolsa de Copenhague. Revalorizaciones que contrastan con fuerza con la evolución de los principales índices europeos –el Eurostoxxx 50 cayó el 5,14% y solo el Dax se salvó de las caídas en 2020– y que son más similares al balance del S&P estadounidense. La excepción fue Oslo, que cedió el 1,73%.

Una asentada apuesta por la gestión sostenible, que ha tomado un claro impulso en 2020, y el peso de la salud en la Bolsa danesa sirvieron de refugio en los tiempos bursátiles más duros. Y una vez hallada la vacuna y ante la oleada de optimismo sobre la economía que surgió en noviembre, las Bolsas suecas y finlandesas exprimieron el peso de la industria y la banca en sus índices y la noruega, el de las materias primas. Suecia tiene un peso en el MSCI Nordix Index del 45%, sin que haya afectado a su trayectoria bursátil su criticada gestión de la pandemia al evitar el confinamiento. Y la energía tradicional, que sí domina en la Bolsa de Oslo, tiene un peso muy secundario en este índice nórdico.

“Los mercados nórdicos han logrado batir de forma recurrente a los índices europeos y globales a lo largo de los últimos 20 años e incluso durante la crisis del coronavirus”, defiende el finlandés Mikko Ripatti, responsable de ventas para España de DNB Asset Management, una de las principales gestoras de activos de la región nórdica.

Su fondo DNB Nordic Equities ha logrado un rendimiento en 2020 del 30,75%, con una cartera en la que las principales posiciones son la farmacéutica Novo Nordisk, el fabricante de turbinas eólicas Vestas y la firma biotecnológica Genmab, todos ellos grupos daneses. “Los criterios de inversión ESG tienen un impacto significativo y los nórdicos son pioneros en ello”, añade Ripatti, que explica que DNB AM lanzó su primer fondo con esa filosofía en 1989. Desde Nordea Asset Management, otro de los referentes de gestión en la zona, prevén que la inversión ESG continúe reforzándose en 2021 y sea “una importante vía de creación de valor”.

La pandemia marcará sin duda la marcha de los mercados nórdicos este año. A su favor cuentan con el hecho de “estar en países más pequeños y en los que la digitalización de la economía es muy fuerte, con menor peso de actividades de servicios como el turismo”, defiende Ripatti.
La previsión de DNB es que el PIB sueco caiga en 2020 el 3,1% y recupere el 2,6% en 2021. Para Dinamarca, estima una contracción del 4,3% y un rebote del 3%.

Un destino aún muy lejano para el inversor español

La nórdica DNB Asset Management gestiona fondos por casi 70.000 millones de euros, pero no llega a los cien millones el patrimonio que corresponde a productos contratados en España, según reconoce su jefe de ventas en nuestro país. Las Bolsas nórdicas son unas desconocidas para la gran mayoría de inversores y la exposición internacional de las carteras tiene a Estados Unidos o los países emergentes como principales destinos.

La diferencia en la divisa es un factor a tener en cuenta para el inversor en euros. Las oscilaciones de la corona noruega o danesa frente al euro son leves pero la cobertura por tipo de cambio encarece ligeramente el coste de los vehículos de inversión.

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