El mercado asegurador da negativo en anticuerpos Covid-19

El coronavirus ha acelerado de forma clara un endurecimiento y una mayor cautela en el sector

Se estima que el Covid-19 se convierta en el evento global más caro de la historia para la industria aseguradora. Aunque muchas compañías no han sido capaces aún de cuantificar el impacto y el coste total que esta pandemia va a tener en sus negocios, no cabe duda de que va a alcanzar cifras astronómicas (a primeros de noviembre, ascendían aproximadamente a 22.400 millones de euros) y ha contribuido de forma decisiva a acelerar el endurecimiento del mercado en el año 2020 y buena parte del ejercicio 2021.

Se prevé un incremento medio del 10% en el ratio combinado por la acumulación de pérdidas producidas y relacionadas con la pandemia en el mercado asegurador y un incremento importante en exposición, lo que se traduce en menos capacidad, subida de primas y limitación de coberturas. En los últimos meses, numerosas aseguradoras han incorporado, de manera generalizada, exclusiones específicas por Covid-19 en varias líneas de negocio, principalmente en las de daños materiales y responsabilidad civil y en las relacionadas con directivos y consejeros (D&O por sus siglas en inglés), aunque algunas de ellas aún las siguen estudiando caso a caso.

Si nos centramos en el apartado de daños materiales, algunos analistas estimaron ya en mayo pérdidas aseguradas cercanas a los 90.550 millones de euros, lo que se convertiría en la mayor pérdida acumulada por un solo evento. El número de demandas relacionadas con la pandemia se ha disparado y los nuevos casos están creciendo de modo que, incluso teniendo en cuenta que muchas reclamaciones no tendrán éxito, los costes de los litigios por sí solos son desalentadores.

Otra de las áreas más damnificadas por el Covid-19 en el sector asegurador es la de responsabilidad civil, en la que la incertidumbre debido a la pandemia sigue incrementándose de manera exponencial. Esto lleva a que las aseguradoras estén buscando aumentos de las tasas al tiempo que restringen los términos y condiciones de sus coberturas. Y la tendencia continuará durante los próximos trimestres con el añadido de que los mercados están solicitando activamente añadir exclusiones por enfermedades infecciosas y Covid-19; y se observa que la exclusión en las pólizas de enfermedades transmisibles se ha añadido a la mayoría de los programas de renovación en las industrias más expuestas, como hostelería, comercio minorista y atención sanitaria, desde el brote de Covid-19. Distintas aseguradoras están registrando ratios combinados que superan el 150%, lo que hace anticipar un entorno muy complicado hasta, al menos, la primera mitad de 2021.

Los precios de las pólizas de D&O, por su parte, se encarecieron, incrementándose de media un 30% su tasa interanual en 2020, si bien se han llegado a experimentar aumentos en las primas de seguros de D&O por encima del 200%. Muchas aseguradoras han dejado de suscribir nuevo negocio de D&O por el incremento exponencial en el número de reclamaciones.

Este hecho está ocasionando problemas para encontrar capacidad, cerrar cuadros y capas de excesos en las grandes cuentas lo que, sumado a otros factores, hace que la colocación de pólizas de D&O va a ser complicada a corto y medio plazo.

Hemos de ser conscientes de que las aseguradoras continúan revalorizando sus carteras después de numerosos años de pérdidas. En muchos casos, las compañías de seguros están reajustando por completo sus carteras de riesgos utilizando nuevos modelos de calificación, lo que hace que las comparaciones interanuales sean extremadamente altas. El seguro de D&O, en concreto, nunca ha sido más valioso ya que hay un claro crecimiento de los riesgos y pérdidas de D&O impulsado por el entorno generado por la pandemia, aunque también influyen directamente los cambios a largo plazo en los factores de riesgo, incluidos los cambios culturales y la inflación social.

A grandes rasgos, las aseguradoras están aplicando un mayor nivel de escrutinio, a todos los niveles, al analizar la información proporcionada. Y la pandemia también ha influido en este punto, muy especialmente si nos ceñimos al área de responsabilidad civil profesional, en la que algunos aseguradores exigen incluso que se rellenen cuestionarios Covid-19 específicos que tratan de evaluar la forma en que los asegurados han respondido a estos acontecimientos desde principios de marzo.

En el mercado actual, las aseguradoras están adoptando un enfoque más cauteloso al ofrecer condiciones y, a menudo, incluyen subjetividades a sus condiciones. Al responder a las subjetividades de los aseguradores es vital que la respuesta dada sea lo más exhaustiva posible, ya que esta podría ser la diferencia entre que un asegurador ofrezca o no capacidad en última instancia.

La mayoría de nosotros recordaremos el 2020 como un annus horribilis. El coronavirus continúa dañando nuestra sociedad y nuestras economías, y ha acelerado de manera clara un endurecimiento del mercado asegurador, que dura ya 23 meses consecutivos.

De cara a las renovaciones para 2021, destaca una creciente falta de apetito por los riesgos más complejos y por aquellos que arrastran un amplio historial de siniestros y acumulan pérdidas. La información de suscripción, anticipar mucho las renovaciones y la política de gerencia de riesgos son los factores más críticos para encontrar soluciones y alternativas; una suerte de vacuna también para el sector. Los mercados van a tener cada día más temas encima de la mesa y elegir cuáles van a estudiar con recursos limitados. Porque, de momento, el mercado asegurador no tiene anticuerpos Covid-19.

Iván Sainz de la Mora es Responsable de Willis Towers Watson España