Tecnología

Bruselas multa a seis empresas de videojuego por bloqueo geográfico de contenidos

Sanciona con casi 8 millones a Valve, dueña de la plataforma de distribución de juegos Steam, y a los desarrolladores Bandai Namco, Capcom, Focus, Koch y ZeniMax

La comisaria Margrethe Vestager.
La comisaria Margrethe Vestager.

La Comisión Europea ha multado con 7,8 millones de euros a Valve, la compañía propietaria de la plataforma de videojuegos online Steam, y a otras cinco empresas del sector por restringir la venta de videojuegos de ordenador dentro de la UE. Según Bruselas, las seis compañía impedían a los consumidores acceder a sus contenidos en un país distinto al de su residencia, es decir, que aplicaban prácticas de bloqueo geográfico, algo que prohíben las normas comunitarias.

Las autoridades europeas explicaron en un comunicado que en el caso de los cinco desarrolladores de videojuegos (Bandai Namco, Capcom, Focus Home, Koch Media y Zeni Max) la multa se redujo entre un 10% y un 15%, hasta 6 millones de euros, porque han colaborado en la investigación con la Comisión, mientras Valvé optó por no cooperar y su sanción asciende a 1,6 millones. Bandai Namco tiene que pagar 340.000 euros, Capcom 396.000, Focus Home 2,8 millones, Koch Media 977.000 euros y Zeni Max, 1,6 millones.

Margrethe Vestager, vicepresidenta del Ejecutivo comunitario responsable de Competencia, ha señalado que más del 50% de los europeos entre 6 y 64 años juegan a videojuegos y que esta industria está creciendo muy rápido y tiene un peso de más de 17.000 millones de euros.

Vestager también ha indicado respecto a las sanciones que la legislación europea "prohíbe a las compañías restringir por contrato las ventas transfronterizas", pues estas prácticas "niegan a los consumidores los beneficios del mercado único digital y la oportunidad de comprar la oferta más asequible que haya en la UE".

El caso se remonta a abril de 2019, cuando la Comisión acusó a Valve y a los cinco desarrolladores de dividir el Espacio Económico Europeo mediante acuerdos bilaterales para evitar que los consumidores usasen videojuegos de ordenador de un país diferente a aquel en el que residen.

Valve, mediante Steam, distribuye digitalmente videojuegos para ordenador de los cinco desarrolladores afectados por la investigación. Todos ellos le concedieron una licencia no exclusiva para explotar sus juegos en todo el mundo. A cambio, Valve permitió a estas empresas el uso de claves de activación de Steam para la distribución de videojuegos fuera de la plataforma.

Así, los usuarios necesitan esas claves para jugar a una serie de videojuegos para PC que hayan comprado en canales diferentes a Steam. Después, tras la compra de los juegos, los usuarios deben confirmar su código de activación en Steam para ratificar que la copia no ha sido pirateada y poder jugar.

Las cinco empresas pidieron que estas claves de activación estuvieran bloqueadas geográficamente y fueron repartidas a las sociedades distribuidoras de videojuegos para su venta en Estados miembros específicos.

La Comisión indicó que las compañías afectadas extendieron estas prácticas prohibidas entre uno y cinco años, entre septiembre de 2010 y octubre de 2015. Esta mala paxis afectaban a un centenar de videojuegos de distintos géneros, desde deportes a simulación o acción, y vendidos tanto en medios físicos, como DVD, como a través de descargas.

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