Una brújula económica para 2021

Ayudada por estos bajos costes de financiación, la política fiscal seguirá apoyando el crecimiento

Tras la enorme contracción de 2020, esperamos que la producción y la demanda se recuperen con fuerza. Prevemos que la debilidad persistente debido a los confinamientos aplicados en las grandes economías del mundo dé paso a una aceleración del crecimiento económico a partir del segundo trimestre. Los catalizadores serán la generalización de los procesos de vacunación y el continuado apoyo fiscal y monetario. Los sectores que deberían beneficiarse más son precisamente aquellos más castigados por la pandemia: los viajes, el ocio, los restaurantes, alojamiento… Y el hecho de partir de una base tan baja puede hacer que el crecimiento del PIB mundial llegue a ser el más alto de los últimos 10 años.

Anticipamos que EE UU llegará a los niveles precrisis durante la segunda mitad del año. En cambio, vemos improbable que Europa pueda recuperarse completamente hasta mediados de 2022, debido a sus pérdidas de doble dígito, a pesar de que esperamos un rebote brusco a partir del segundo trimestre. Por último, la economía china ya está operando a los niveles pre-Covid y ha comenzado el nuevo año exhibiendo un gran momentum, que nos lleva pensar que el crecimiento del PIB debería superar el 8% en 2021.

Mientras tanto, los objetivos de inflación continuarán siendo escurridizos. Creemos que los precios al consumo solo crecerán moderadamente y se mantendrán por debajo de las metas de los bancos centrales. Tanto la producción como la demanda van a seguir por debajo de los niveles considerados como normales, mientras que el desempleo estará probablemente por encima de estos.

Las autoridades monetarias serán rehenes de esta situación de debilidad inflacionaria y de la necesidad de mantener bajos los costes de financiación para garantizar el necesario apoyo fiscal en los próximos años. Esto implica que los tipos de interés permanecerán donde están en un futuro previsible e incluso podrían ir más abajo. Así, en nuestro escenario base no descartamos que el BCE recorte aún más la tasa de depósitos si tiene lugar una excesiva apreciación del euro.

Ayudada por estos bajos costes de financiación, la política fiscal seguirá apoyando a la economía. En Europa, el acuerdo para el presupuesto comunitario ha allanado el camino para realizar desembolsos considerables dentro del programa Next Generation; mientras que en EE UU la estrecha victoria demócrata en los dos asientos del Senado en juego en Georgia hace probable que este año llegue un apoyo fiscal adicional significativo. Eso sí, estos nuevos senadores demócratas han ganado en zonas tradicionalmente conservadoras desde un punto de vista fiscal, por lo que no esperamos un cambio radical de dichas políticas. Obviamente hay riesgos para este escenario. Destacamos tres: la fatiga fiscal por parte de algunos países, particularmente a partir de la segunda mitad del año; la posibilidad de que China se reenfoque hacia el desapalancamiento, y, por último, las cicatrices económicas que deja la pandemia, que pueden inhibir un rápido retorno a los niveles previos en el consumo, así como afectar a las decisiones de inversión y contratación en las empresas.

Joachim Fels es Asesor económico global de Pimco