Banca

Sabadell entra en el consejo de la sociedad europea de pagos

El proyecto, que competirá con Visa y Mastercard, estará listo en 2023, pero conlleva la suspensión de la iniciativa española de crear una tarjeta doméstica

Oficina de Banco de Sabadell en Barcelona
Oficina de Banco de Sabadell en Barcelona EL PAÍS

El proyecto impulsado el pasado verano por 16 grandes bancos europeos de cinco países (Alemania, Bélgica, España, Francia y los Países Bajos) y que representan el 65% de los pagos no efectivos en estos Estados va ganando peso y socios. Ayer se unió a esta iniciativa Banco Sabadell, que tendrá un representante en la nueva sociedad creada, y en la que ya se sientan Santander, BBVA, CaixaBank y un representante, en este caso de ­Kutxabank, que representa a un grupo de pequeñas entidades domesticas.

Esta sociedad cuenta ahora con 21 miembros y quedan aún vacantes reservadas para otras entidades europeas. Esta compañía, no obstante, es transitoria, ya que una vez que se cree la nueva iniciativa de pagos, con una plataforma y una tarjeta, arrancará la constitución de la sociedad final, con los más comprometidos con el proyecto.

El futuro lanzamiento de la Iniciativa de Pagos Europea (EPI en sus siglas en inglés), cuyo objetivo es crear una solución de pagos paneuropea unificada aprovechando los pagos instantáneos se espera que se producirá en dos años, en 2023. Esta solución incluirá, gracias al sistema de pagos instantáneos SEPA (Instant Credit Transfer), una tarjeta común para los consumidores y comercios de toda Europa, un monedero electrónico y funciones de pago entre particulares (P2P).

Este proyecto, no obstante, supone la suspensión de la iniciativa española de lanzar una tarjeta doméstica, como indicó Competencia tras la fusión de los sistemas de pago ServiRed, 4B y Euro 6000 hace ahora tres años. La nueva tarjeta se encontraba en una fase muy avanzada, con pruebas pilotos casi concluidas, pero ahora todo se guardará en un cajón. La iniciativa europea es un viejo sueño de los supervisores europeos y de la propia banca, que desde hace años consideran que debía crearse un sistema no solo que unificara los medios de pago en Europa, sino también que hiciera la competencia a Visa y Mastercard, de origen estadounidense.

De esta forma, la banca se ahorraría cientos de millones en pagos a las marcas americanas y limitarían su supremacía en medios de pago. El reto de la nueva solución de pagos es que pueda usarse en toda Europa y que elimine la fragmentación actual, ya que en cada país impera un sistema.

 

Normas
Entra en El País para participar