Autocartera

Meliá rebaja el porcentaje de acciones propias a mínimos desde 2014

La hotelera avanza un 0,17% en el año tras caer un 27% en 2020

El CEO de Meliá, Gabriel Escarrer Jaume.
El CEO de Meliá, Gabriel Escarrer Jaume.

Meliá ha reducido su autocartera a niveles no vistos desde 2014. La cadena hotelera de la familia Escarrer controla tan solo el 0,104% de su propio capital. Un porcentaje lejano del 4,194% que alcanzó en agosto del año pasado. Vuelve así a niveles no vistos en los últimos siete años, cuando sus acciones en balance se redujeron hasta el 0,047%, según los datos de la CNMV.

El pasado mes de mayo la compañía anunció la suspensión de su programa de recompra de acciones, según el cual había adquirido 7,85 millones de acciones propias que correspondían al 3,416% de su capital e invertido un total de 46,05 millones de euros, incluyendo gastos. Junto a la suspensión de este programa, que ascendía a un máximo de 60 millones de euros, la hotelera decidió cancelar su dividendo ante el impacto de la crisis derivada del Covid-19.

Las empresas pueden utilizan su autocartera para dotar de liquidez a la acción. Una liquidez que en algunos casos puede llevar a sostener el precio del valor, si bien esa dinámica está prohibida por la Ley del Mercado de Valores de forma expresa. En el caso de Meliá, la hotelera mantiene un contrato con GVC Gaesco para garantizar la liquidez de su acción. Según la última comunicación remitida a la CNMV, a finales de 2020 contaban para ello con 186.000 acciones y un importe de 991.301 euros.

Hasta el tercer trimestre del año, la empresa perdió 470 millones de euros, frente a los 101 millones de beneficios que logró un año antes. Un deterioro de su cuenta de resultados que se debe, según la propia empresa al “fuerte impacto de los deterioros del valor de sus activos”. Entre enero y septiembre del año pasado sus ingresos fueron de 430 millones, un 69% menos que un año antes.

La cadena hotelera intenta pasar página a los estragos de la pandemia en su cuenta de resultados pero aún tiene por delante una ardua tarea ante las limitaciones a la movilidad y las cuarentenas obligatorias decretadas por algunos países a los viajeros, así como la necesidad de contar con una PCR negativa por parte de los turistas extranjeros. Meliá cerró 2020 con una caída en Bolsa del 27,2%. Pero, desde los mínimos de 2,74 euros por acción de 2020, más que duplica su precio. En lo que va de año, sus títulos se anotan una tímida subida del 0,17%.

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