¿Cómo será la jubilación de los pequeños ahorradores?

Si se quiere incentivar la previsión a largo plazo hay que crear un ecosistema público y privado que facilite la planificación

El ahorro es mucho más que guardar el dinero para un uso futuro, es una de las magnitudes más importantes para conocer el nivel de inversión que un territorio puede asumir con recursos propios y, por tanto, de cuál va a ser su crecimiento en los años siguientes.

Además, que un país y sus ciudadanos tengan una capacidad de ahorro determinada, y que no mine el consumo u otras inversiones, es clave para evitar el endeudamiento presente y futuro y contar con unas cuentas saneadas. En 2019, la Comisión Europea preveía una tasa de ahorro (la parte del PIB que se destina a este fin) para los hogares españoles del 5,1%, 4,7 puntos porcentuales por debajo de la media de la Unión Europea, y por debajo también de la que teníamos en 2014 que era del 9,3%. En 2020, un año atípico, la pandemia y el confinamiento han provocado un descenso drástico en el consumo y esto ha hecho que la tasa de ahorro de los hogares españoles se disparara al 22,5% de su renta disponible en el segundo trimestre del año.

A pesar de haber mejorado claramente nuestros volúmenes de ahorro, España sigue siendo menos ahorrador que el resto de los países de nuestro entorno. De hecho, según un estudio sobre tendencias en jubilación en España que publicamos recientemente, solo el 66% de los ciudadanos españoles tiene ahorros y el 23% no los tiene ni dispone de capacidad para tenerlos actualmente, algo que puede lastrar el futuro de muchos ciudadanos.

Un ejemplo paradigmático y de mucha actualidad es la jubilación y cómo nos preparamos para ella. En estos días en los que tanto se ha hablado del tema desde organismos públicos y privados, es importante conocer lo que opinan los españoles al respecto. Según nuestro estudio, el 75% está preocupado por el sistema público de pensiones y lo que es más significativo, nueve de cada diez piensa que no tendrá pensión pública o que será insuficiente para garantizar su nivel de vida; además, el 36% sitúa la jubilación como su principal preocupación financiera, un porcentaje que sube hasta el 64% en los baby boomers, personas que en la actualidad tienen más de 55 años y que, por lo tanto, están más cerca de ese momento.

Está claro que nuestra pensión futura nos preocupa, pero ¿hacemos algo al respecto? Según muestra este mismo estudio, no lo suficiente. De hecho, solo el 29% de los españoles ha empezado a ahorrar para la jubilación y con grandes diferencias generacionales: lo han hecho casi la mitad de los baby boomers (43%), el 31% de la generación X y solo el 16% de los mileniales. Los datos nos demuestran que, en España, el ahorro para la jubilación continúa siendo una asignatura pendiente. Sabemos que empezamos tarde y, además, lo hacemos también condicionados por un desconocimiento generalizado sobre los planes de pensiones. Según nuestro informe, el 68% de españoles no sabe que los planes de pensiones tienen comisiones y, sin embargo, este es uno de los factores que más impactan en el ahorro a largo plazo.

A todo esto, se suma también la actual incertidumbre sobre la reforma de las pensiones y su posible efecto en la ventaja fiscal de estos productos que es, precisamente, uno de los principales alicientes del ahorro privado para la jubilación. De hecho, según refleja el estudio, más de la mitad de los españoles (52%) no se plantearía contratar un plan de pensiones en caso de que se reduzca la aportación máxima anual sobre la que se aplica la ventaja fiscal.

Nos encontramos por tanto ante un contexto en el que tenemos una opinión pública preocupada por el futuro del sistema público de pensiones y que, en muchos casos, no puede ahorrar o no encuentra estímulos para poder asegurarse una buena jubilación. Y todo ello, con una de las tasas de ahorro más bajas de la Unión Europea.

Con todo esto, si se quiere incentivar el ahorro a largo plazo entre la población, lo principal es crear un ecosistema público y privado adecuado para que los españoles tengan las herramientas adecuadas para planificar su jubilación. Premiemos a aquellos pequeños ahorradores que mes a mes hacen el esfuerzo en función de su situación particular, de destinar una parte de sus rentas a un plan de pensiones individual o a cualquier otro producto financiero que pueda, en un futuro, complementar su pensión pública. En definitiva, la clave está en ser facilitadores de la planificación financiera para hacer posible que el sistema de pensiones del futuro no descanse solo sobre la hucha de las pensiones.

Gloria Siso es Responsable de inversión digital de ING España