Análisis

El protagonismo de las fundaciones

Tanto en el caso de CaixaBank como en el de Unicaja, sus principales accionistas son fundaciones bancarias

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Logotipo Liberbank EFE

Unicaja y Liberbank han decidido, por fin, aprobar su fusión para crear el quinto banco de España. Esta operación aunque no ha sorprendido al mercado, sí lo ha hecho al Banco de España y al BCE, supervisores que no las tenían todas consigo de que al final la cúpula de ambos bancos llegasen a cerrar sus diferencias en estos días, justo al límite del cierre del ejercicio.

Las dos entidades son el resultado de varias fusiones de cajas de ahorros, lo mismo que lo son las otras dos firmas que también han acordado su fusión este año, CaixaBank y Bankia. También coinciden en que la operación se ha llevado a cabo en ambos casos por una absorción de las entidades de mayor tamaño, CaixaBank y Unicaja, que coinciden en que sus principales accionistas son fundaciones bancarias, y que tanto una excaja de ahorros como la otra no han recibido ayudas públicas directas en la crisis financiera iniciada en 2008.

En ambas fusiones hay más puntos en común, los protagonistas de ambas operaciones son veteranos banqueros, aunque ahora asentados en las fundaciones. Este es el caso de Isidro Fainé y de Braulio Medel, banqueros que se salvaron de la quema de la crisis financiera. El consejero delegado de Liberbank, Manuel Menéndez, también es un histórico del sector, como lo es el presidente de Bankia y en breve de CaixaBank, José Ignacio Goirigolzarri, aunque en su caso su trayectoria profesional ha transcurrido sobre todo en un gran banco, BBVA, del que se prejubiló en 2009, hasta que en 2012 fue llamado para capitanear Bankia en un momento delicado de la entidad por que recibió más de 25.000 millones de euros de ayudas públicas.

El mercado apuesta porque la futura entidad resultante de la fusión de Unicaja y Liberbank no finalizará con esta operación. Esperan que en un año más o menos Ibercaja se sume a este proyecto, algo que descartan tajantemente tanto la entidad de origen malagueño como la firma aragonesa como, incluso, el supervisor, que vería con buenos ojos esa fusión, pero entiende que es una misión imposible.

Además de Ibercaja, quedan dos antiguas cajas de ahorros Abanca y Kutxabank, que pretenden mantenerse independientes o ser los protagonistas de una fusión, como es el caso de la firma que preside Juan Carlos Escotet. La excaja vasca también proclama su independencia, aunque también es cierto que ha mantenido acercamientos en los últimos meses con Banco Sabadell, el otro eslabón perdido del sector bancario y sobre el que recaen ahora todas las miradas. La ruptura de las negociaciones con BBVA han dejado aún abierta la hoja de ruta del supervisor, a quien le hubiera gustado terminar este maldito año de pandemia con el futuro mapa bancario español casi cerrado.

Su reto es en dos años tener concluido el mapa bancario doméstico, con tres grandes bancos fuertes, y luego un conjunto de satélites compuestos por bancos pequeños especializados, y con las cajas rurales para dar servicios a las zonas rurales. Sin olvidarse de ING, banco digital cuyo modelo fue muy criticado cuando llegó a España hace 21 años, pero que ahora todos imitan.

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