Una fórmula eficaz para reducir la temporalidad en el mercado laboral

El Gobierno está buscando fórmulas que permitan atajar el problema sin que ello suponga una factura inasumible para las empresas

Entre los problemas endémicos que arrastra la economía española desde hace décadas y que le han granjeado repetidas advertencias de Bruselas y de otros organismos internacionales destaca la elevada tasa de temporalidad que existe en el mercado de trabajo. Una circunstancia que ha creado una fuerte dualidad en el empleo al generar dos perfiles de trabajadores con diferente cobertura, uno con contrato indefinido y mayor protección, y otro con contrato temporal y una elevada precariedad. Pese a ello, el problema de la temporalidad en el empleo no está en el tipo de contrato en sí, que fue pensado para puestos en sectores de fuerte estacionalidad, sino en el abuso que se hace de esta fórmula al generalizarla para situaciones y ámbitos para las cuales no ha sido diseñada como forma de abaratar el despido. España arrastra una fuerte tasa de temporalidad, lo que introduce una profunda distorsión en el mercado de trabajo, tiene un coste en términos de estabilidad social y explica por qué en épocas de crisis la economía española destruye empleo de forma masiva.

El Gobierno está buscando fórmulas que permitan atajar el problema sin que ello suponga una factura inasumible para las empresas. Una de las propuestas que está estudiando el Ministerio de Economía pasa por permitir que los empresarios puedan utilizar los expedientes de regulación temporal de empleo (ERTE) como medida de ajuste alternativa a los despidos, pero siempre con la condición de que dispongan de una plantilla fija. El objetivo es habilitar este instrumento, que ha resultado clave durante los meses de confinamiento como medio de limitar la destrucción de empleo, para que pueda consolidarse como opción a la temporalidad y permita a los trabajadores afectados recibir formación, como sucede en Alemania.

En España, uno de cada cuatro trabajadores es temporal (24%), lo que supone uno de los ratios más elevados de Europa. El Gobierno acierta al proponer fórmulas que reduzcan el problema; otra cosa es que sean lo suficientemente efectivas como para resolverlo. La consolidación de los ERTE como herramienta para reducir el abuso de la temporalidad tiene puntos débiles, como el hecho de que exige que se disponga de recursos suficientes para dedicar a este fin. En los últimos años se ha debatido hasta la saciedad la conveniencia de racionalizar la maraña de la contratación laboral con el fin de simplificarla y acabar así con la dualidad entre fijo y temporal. Esa vía, que implica flexibilizar tanto la contratación como los soluciones en las empresas, parece la solución más eficaz para reducir la precariedad laboral de cara al futuro.