Los servicios para perros pueden morder a los inversores en el trasero

El negocio de suscripción de artículos para mascotas Barkbox va a salir a Bolsa a través de una SPAC

Un perro en la nieve, este jueves en Nueva York.
Un perro en la nieve, este jueves en Nueva York.

Barkbox, un servicio de suscripción de cajas de juguetes y golosinas para perros, va a salir a Bolsa a través de una empresa de adquisición de propósito especial (SPAC) con una valoración de 1.600 millones de dólares. Es inteligente aprovechar la oportunidad creada por el auge de las mascotas, y por las empresas cheque en blanco, alternativa a las OPV. Pero Chewy ya vigila el mercado como un gran danés de 300 kilos.

Las suscripciones activas de Bark­box han subido más del 60% desde 2019, hasta más de un millón. Y espera que los ingresos salten un 65%, hasta unos 365 millones, en el año que termina en marzo. La adquisición de mascotas durante los confinamientos ha ayudado: el gasto en regalos para ellas ha subido un quinto en 2020, según PwC.

Además, la demanda de servicios de suscripción es alta. Aparte de Disney+ y Netflix, los de kits de comidas, como Blue Apron, elevaron sus ingresos al principio de la pandemia, y el gasto mensual en estos productos era en abril el doble que un año antes, según Nielsen, aunque el crecimiento se ha ido desvaneciendo. Para completar la trifecta de tendencias positivas, los SPAC también están en un auge, con más de 274 transacciones en lo que va de año según SPACInsider, cuadruplicando el número de 2019.

Pero Barkbox no encabeza la carrera. Chewy, el gigante de 39.000 millones del ecommerce de productos para mascotas vio saltar sus ingresos un 45% interanual en el último trimestre. Y ha subido en Bolsa más de un 240% en 2020. Es cierto que Bark solo vende sus propios productos, por lo que tiene un margen bruto del 60%, frente al 25% de Chewy. Pero el mayor tamaño y alcance de esta implica que sus rivales más pequeños lo tendrán difícil una vez el auge de las mascotas disminuya.

Y la experiencia de una compañía como Blue Apron, que ha perdido cerca del 96% de su valor desde 2017 a pesar de beneficiarse del crecimiento inducido por la pandemia, debería poner nerviosos a los inversores. Es cierto que dar juguetes al perro una vez al mes es más fácil que tener que cocinar todas las semanas, pero darse de baja de una compra discrecional es aún más fácil.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías