La liberalización ferroviaria es un reto y una gran oportunidad

La entrada de nuevos operadores constituye una gran oportunidad para optimizar el uso de las infraestructuras y para que el sector mejore en competitividad

El ferrocarril español afronta desde hoy un desafío histórico para el que se ha preparado en los últimos años: el de la liberalización del transporte ferroviario nacional de viajeros y su apertura a la competencia. La entrada de nuevos operadores constituye una gran oportunidad para optimizar el uso de las infraestructuras y para que el sector mejore en competitividad y en servicio al cliente, al igual que ha ocurrido en otros mercados que se han abierto a la competencia.

Renfe, que acumula un bagaje de 80 años a sus espaldas, dejará de tener a partir de ahora como primera y única rivalidad la de los medios de transporte alternativos al tren –el coche y el avión– para pasar a disputarse las preferencias de los viajeros en su propio hábitat y frente a otras dos compañías: SNCF, con Ouigo, y Trenitalia, a través de ILSA. La liberalización ha despertado un fuerte interés por parte de los operadores extranjeros, cuya entrada en el mercado español no solo redundará muy probablemente en una reducción de las tarifas, mayor segmentación de la oferta y multiplicación de horarios, sino que también ejercerá de estímulo para la mejora de los servicios de Renfe, especialmente a través de su nueva apuesta de alta velocidad a bajo coste, Avlo.

La compañía afronta un difícil, pero apasionante reto: conservar y mejorar el grado de calidad y satisfacción alcanzado tras muchos años de experiencia y, al mismo tiempo, no perder la carrera en el precio. Renfe ha realizado una apuesta estratégica muy potente que incluye nuevos pedidos de trenes por más de 5.000 millones de euros para modernizar la flota en muy diversos servicios y que se prevé que induzca la creación de 54.000 puestos de trabajo durante varios años. La digitalización y la internacionalización serán los dos grandes ejes de esa hoja de ruta, con objetivos ambiciosos que no solamente redundarán en una empresa más fuerte y competitiva, sino que contribuirán en una medida importante a la buena marcha de la liberalización.

España ha invertido muchos recursos en una red ferroviaria cuyo potencial no ha sido utilizado en su máxima capacidad. Pese al parón que ha supuesto la irrupción de la pandemia y el estallido de la crisis económica, todo hace pensar que cuando se extienda la vacuna para el Covid-19 o su tratamiento efectivo la población volverá a recuperar sus usos de movilidad en el transporte. En ese nuevo escenario, la liberalización ferroviaria será también un factor clave para impulsar la recuperación.