El Tesoro coloca deuda a diez años a un interés negativo por primera vez

Vende títulos por importe de 921 millones de euros con un rendimiento marginal del -0,016%

Deuda española pulsa en la foto

Unas horas antes de confirmarse la ampliación del programa de compras de deuda frente a la pandemia (PEPP) del BCE, España celebró la penúltima subasta de 2020. Después de varias sesiones en las que la rentabilidad del bono a diez años venía revalidando sus mínimos históricos en el mercado secundario, la sorpresa corrió a cargo del primario. El Tesoro logró por primera vez en su historia cobrar por la deuda a 10 años al colocar 921 millones de euros al -0,016%. Las rentabilidades negativas no son nuevas para España que en 2015 se incorporó a la lista de países que cobran por su deuda. Pero hasta el momento los tipos negativos estaban reservados para las letras y los bonos con duraciones de entre tres y siete años.

Las novedades de la jornada no quedaron ahí. Con la emisión de hoy España se convirtió en el primer países de la periferia la eurozona en vender deuda a 10 años a tipos negativos. Aunque el bono portugués con vencimiento en 2030 entró en terreno negativo el pasado martes, lo acontecido fue en el mercado secundario. En el primario los rendimientos por debajo del 0% estaban reservados a países core de la zona euro como Alemania o Francia. Fuera de la eurozona, Suiza –el primer país en vender deuda a 10 a tipos negativos en 2015– y Japón –lo hizo por primera vez en marzo de 2016– son otros referentes en este tipo de operaciones.

El apetito de los inversores por el papel español quedó reflejado en la demanda que alcanzó los 2.806,39 millones para esta referencia. Es decir, las órdenes de compra supusieron 3,05 veces la oferta un reflejo “de la confianza de los inversores en la eficacia de las medidas adoptadas por el Gobierno español”, señala el Ministerio de Asuntos Económicos y Transformación Digital. Hace nueve meses este resultado era impensable cuando a mediados de marzo el estallido de crisis disparó la rentabilidad de la deuda a 10 años al 1,22%, llevando a España a pagar por la deuda a muy corto plazo por primera vez en cinco años. Los rendimientos negativos han ido poco a poco ganando fuerza tanto en el mercado primario como en el secundario. En este último y por tercera jornada consecutiva la deuda con vencimiento en 2030 marcó un nuevo mínimo histórico: 0,018% para la referencia española a 10 años con más liquidez. Si bien estos niveles son reducidos, a lo largo de la jornada, la euforia compradora a punto estuvo de lastrar los rendimientos a terreno negativo.

Junto a los títulos a 10 años, el Tesoro realizó una emisión de obligaciones a diez años indexadas a la evolución de la inflación en la zona euro con un cupón del 0,65% y una vida residual de siete años, en la que captó 482 millones de euros y un interés marginal del -1,135% frente al -0,768% en la puja anterior.

La mejora de las condiciones de financiación han sido una constante desde que el BCE pusiera en marcha la batería de medidas para hacer frente a la crisis y más concretamente desde que comenzara a comprar deuda, una medida que está sirviendo de garantía para la financiación barata de estados, empresas y bancos. En un año en el que el Gobierno estima que la ratio de deuda sobre PIB alcance el 118%, el coste de la deuda en circulación ha caído a mínimos histórico (1,86%) y el coste de las nuevas emisiones se sitúa en el 0,18%, niveles nunca vistos. Solo en las obligaciones a 10 años el tipo medio de los títulos en circulación ha pasado este año del 0,66% al 0,41%, mientras que para el conjunto de las obligaciones (10, 15, 30 y 50 años) el coste alcanza el 2,58% frente al 2,98% de cierre de 2019. Las estimaciones apuntan a un ahorro de 2.400 millones en el pago de intereses. Aunque las condiciones de financiación han mejorado de manera significativa, Rafael Valera, gestor de Buy&Hold, considera que los tipos negativos no son sostenibles y que su continuidad está en manos del BCE.

Los mínimos históricos en el mercado secundario se extendieron al bono portugués a 10 años (-0,027%), y el italiano (0,56%). El griego, que marcó mínimos el pasado miércoles, se sitúa en el 0,6%. Aunque estos niveles eran impensables hace unos meses, siguen siendo superiores al registrado por la deuda a 10 años alemana (-0,6%) o la francesa (-0,361%).

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