Coronavirus

La tabaquera que está detrás de una vacuna del Covid-19

Philip Morris participa en Medicago, que cuenta con una candidata muy avanzada

Utiliza la planta nicotiana benthamiana como biorreactor de la proteína

La tabaquera que está detrás de una vacuna del Covid-19

Una de las vacunas más avanzadas en plazos para luchar contra la pandemia de Covid-19 es la que desarrolla la pequeña empresa canadiense Medicago. Esta firma biotecnológica con base en la ciudad de Quebec tiene como particularidad que desarrolla la proteína del antígeno gracias a las plantas de tabaco y cuenta como accionista con la multinacional tabaquera Philip Morris.

El desarrollo del antígeno de Medicago frente al virus SARS-CoV-2 está sostenido en sus dos accionistas: la farmacéutica japonesa Mitsubishi Tanabe Pharma y Philip Morris, que dispone de un tercio del capital social. La tabaquera vendió la mayor parte de sus acciones a la nipona en 2013, tras lo que la firma dejó de cotizar.

De forma adicional a los recursos de sus accionistas, la biotecnológica firmó recientemente un acuerdo con el Gobierno de Justin Trudeau por el que suministrará 76 millones de dosis a la sanidad canadiense a cambio de alrededor de 115 millones de euros, que también servirán para ampliar la fábrica en Quebec donde se produce la novedosa vacuna.

El enfoque de Medicago es bastante diferente al resto de iniciativas. Utiliza una tecnología conocida como partículas similares a virus (VLP, en sus siglas en inglés), cultivadas en la planta nicotiana benthamiana, un pariente cercano de la planta de tabaco. Estas partículas imitan la estructura del coronavirus, pero no contienen material genético ni producen infección, pero sí provocan que el sistema inmunológico del cuerpo los reconozca y cree una respuesta inmunitaria. El proceso se lleva a cabo insertando una secuencia genética en la planta, que ejerce como biorreactor y comienza a producir la proteína que luego puede usarse como vacuna.

Medicago ha entrado desde este mes de diciembre en el selecto club de las 13 investigaciones de vacunas que se encuentran en fase III (la última etapa antes de recibir la autorización de comercializar) probando la eficacia en miles de voluntarios, según recoge la Organización Mundial de la Salud (OMS). Entre las empresas que han llegado a esas pruebas avanzadas con humanos, es la única que no cotiza en Bolsa de las compañías occidentales (sí lo hacen Pfizer, BioNTech, Moderna, Novavax, Johnson & Johnson y AstraZeneca). En la línea más atrasada de fase II también se encuentran otras cotizadas como Sanofi o CureVac.

Philip Morris, dueña de marcas de cigarrillos como Malboro, L&M o Chesterfield, se encuentra en un proceso de inversiones para transformar su negocio en iniciativas menos dependientes del humo del tabaco. Esa estrategia pasa, fundamentalmente, por sustituir cigarrillos por vapeadores de su sistema llamado Iqos, que igualmente que el producto tradicional incorpora nicotina.

En 2012, Medicago ya fabricó 10 millones de dosis frente al virus H1N1 y también había desarrollado una vacuna contra la gripe usando la misma técnica, lo que ha servido para avanzar rápidamente en la investigación frente al coronavirus. De hecho, en marzo ya contaban con el VPL del coronavirus.

La previsión de la compañía es que pueda contar con la aprobación del producto en 2021, año en el que fabricará alrededor de 80 millones de dosis. No será hasta 2023, cuando finalice la construcción de su nueva planta, cuando dé el salto para producir hasta 1.000 millones de envases.

Para el desarrollo de esta vacuna, la empresa canadiense se ha asociado con el gigante británico GSK, que aportará el adyuvante para conseguir el producto final.

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