Mercados

Los gestores preparan sus carteras para 2021 con un marcado perfil defensivo

Los inversores institucionales encuestados por Natixis retrasan a la recuperación a 2022

Un inversor tailandés reacciona al observar los indicadores del mercado de valores tras la caída de los precios de las acciones.
Un inversor tailandés reacciona al observar los indicadores del mercado de valores tras la caída de los precios de las acciones. EFE

El año está punto de finalizar y aunque todavía existen acontecimientos que mantienen en vilo al mercado, como lo está siendo en las últimas horas las negociaciones para el Brexit, los inversores centran la atención en el medio plazo. La euforia desatada en las últimas semanas por los avances científicos en la lucha contra el virus ha permitido a muchos maquillar buena parte de las pérdidas que venían acumulando las carteras en el ejercicio de la pandemia. La ansiada inmunidad y consiguiente vuelta a la normalidad está cada día más cerca, pero los riesgos siguen siendo elevados.

Esa es la idea que se desprende de la encuesta elaborada por Natixis IM a más de 500 inversores institucionales, que consideran que aunque posible la recuperación sigue siendo incierta. Cuatro de cada cinco participantes no espera que el PIB vuelva a crecer al ritmo anterior al Covid-19 hasta al menos 2022 y de ellos, el 35% cree que podría retrasarse hasta 2023 o más allá. Aunque el optimismo ha experimentado un fuerte empuje en el último mes, 2021 es visto por muchos como un año de transición, pero no como punto de inflexión.

Con este escenario a medio y largo plazo, las expectativas de fuertes subidas en Bolsa se antojan lejanas. Ocho de cada 10 encuestados creen que la tasa de crecimiento actual de la Bolsa, que en noviembre experimentó un momento histórico, es insostenible. Entre estos, más de la mitad (53%) prevé que las carteras defensivas sigan obteniendo unas rentabilidades superiores en los próximos 12 meses-

Las dudas que rodean a la pandemia y su incidencia en la economía siguen inquietando a los inversores que aprovechan para recortar sus expectativas de rentabilidad. Dentro del segmento de inversores institucionales, las entidades han recortado las expectativas a largo plazo en 60 puntos básicos hasta el 6,3%. Las aseguradoras, muy sensibles también a los tipos negativos, la han rebajado en 100 puntos básicos, pasando del 6,5% al 5,5%. Para lograr alcanzar estos objetivos las carteras se distribuyen un 36% en renta variable un 40% en renta fija, el 17% en inversiones alternativas y el 6% en liquidez para aprovechar las oportunidades que vayan surgiendo. Esto no es impedimento para que muchos aprovechen las diferentes ventanas para realizar ajustes técnicos.

Dentro del segmento de renta variable, un tercer espera reducir sus asignaciones a la Bolsa de EE UU, un movimiento que cobra un sentido especial después de que a largo de 2020 los tres índices de referencia de Wall Street hayan revalidado en reiteradas ocasiones los máximos históricos. A cabio de una menor ponderación de la Bolsa estadounidense, los encuestados optan por elevar su exposición a las Bolsas de Asia- Pacífico (32%), Europa (31%) y mercados emergentes (31%). En lo que a deuda se refiere, una quinta parte espera recortar su exposición a la deuda pública, un activo que ha experimentado unas fuertes ganancias en este 2020. A cambio creen que es el momento de aumentar la presencia en los bonos corporativos con grado de inversión (30% de los encuestados). Los bonos verdes, un activo que este año ha brillado con luz propia, siguen generando un elevado interés entre los inversores, pues el 48% de los participantes tiene en su cartera títulos de este tipo y un 47% prevé incrementar sus inversiones.

Las estrategias alternativas ganan día a día cuota de mercado. Cerca de la mitad (47%) espera elevar sus asignaciones en deuda privada, mientras que cuatro de cada 10 prevén contar con una mayor exposición a infraestructuras y el 38% se decanta por el capital riesgo.

“La prudente perspectiva de los inversores refleja su profunda preocupación acerca de las duraderas consecuencias asociadas a las medidas extremas que harán falta para amortiguar el impacto financiero de la pandemia. Sin embargo, también aprecian oportunidades para encontrar valor mediante una gestión activa, una asignación de cartera cuidadosa y la diversificación”, señala Andrew Benton, responsable de Europa del Norte en Natixis Investment Managers.

Dentro del universo de la renta variable, las opciones de inversión son muy amplias. El 58% de los inversores institucional confía en que las acciones de valor superen a las de crecimiento y que las compañías de gran capitalización registren un mejor desempeño. Según el 52% de los encuestados, los mercados emergentes se comportarían mejor que los desarrollados, aunque recuerdan que es necesario ser selectivos a la hora de buscar oportunidades (80%).

Por sectores, la tecnología de la información y atención sanitaria serían los grandes ganadores del mercado el próximo año, mientras que los de energía, inmobiliario, bienes de consumo discrecional y financiero quedarán previsiblemente rezagados.

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