La dimensión social gana peso en la política de RSC de la empresa

Fundación Seres y Deloitte presentan el ‘VII Informe del impacto social de las empresas’

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante una visita a un taller textil de El Corte Inglés en Madrid que adaptó su producción a la fabricación de mascarillas, realizada el pasado 15 de abril.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante una visita a un taller textil de El Corte Inglés en Madrid que adaptó su producción a la fabricación de mascarillas, realizada el pasado 15 de abril.

La pandemia de Covid-19 ha devenido en una crisis sanitaria hasta ahora desconocida, como tampoco tiene precedentes la crisis económica derivada de esta, una situación que ha movilizado a la sociedad y a las empresas.

Un informe de Fundación Seres y la consultora Deloitte presentado en julio ponía de manifiesto que la respuesta empresarial ha sido contundente y masiva ante tan difícil situación. Más del 96% de las empresas desarrollaron, entre marzo y mayo, proyectos específicamente vinculados con la pandemia, destinados en un principio a la acción humanitaria. Pero también encaminados a transformar las cadenas de valor y sus líneas de producción, para fabricar, por ejemplo, respiradores o mascarillas, así como la utilización de toda su capacidad logística en estas iniciativas.

“La inversión en estos proyectos, un total de 978, ha estado cercana a los 300 millones de euros. Y a pesar de estar muchos de nosotros confinados, ha movilizado a más de 16.000 empleados y han podido colaborar con 6.000 entidades”, remarca Ana Sainz, directora general de la Fundación Seres.

57 millones de personas se han beneficiado de actividades de RSC en 2019

La rápida reacción empresarial ha estado apoyada en una sólida base de actuación en materia de RSC que se viene implementado desde muchos años atrás. “La pandemia ha acelerado algunos proyectos en marcha y ha cambiado algunas prioridades. Temáticas como la educación, la salud y el bienestar social son las que van a priorizar. Pero en general los planes estratégicos se mantienen en el tiempo”, apunta Sainz.

El VII Informe del impacto social de las empresas de Deloitte y Fundación Seres, realizado entre 76 grandes empresas y referido al año 2019, pone de manifiesto que el impacto de la RSC ha impulsado una evolución en las estrategias de las compañías en los últimos años, pasando la RSC a ser una pieza fundamental en el desarrollo y evolución de las mismas. El estudio realiza un modelo de análisis basado en cinco ejes o capitales: persona, económico, organizacional, relacional y social.

“Uno de los objetivos del informe es analizar cómo los proyectos de RSC acometidos por las empresas que forman parte de este estudio impactan en el desarrollo personal y profesional de las personas. Y lo que vemos es año tras año la dimensión social tiene cada vez un mayor peso en las decisiones de las compañías”, destaca Marciala de la Cuadra, socia de consultoría estratégica de Deloitte y responsable del informe.

En 2019 han sido 57 millones de personas las que directa o indirectamente se han beneficiado de actividades de RSC. En total, en este ámbito son casi 13.000 actuaciones que se agrupan en dos grandes bloques. En el aspecto social, que representa un 86% de las actuaciones, referidas especialmente a la educación, la salud y el bienestar social, y en el ámbito del empleo, que representa el 14% restante. Los beneficiarios serían personas en riesgo de exclusión, personas con discapacidad, población inmigrante, mayores y mujer.

La inversión ese año en estas acciones ha sido de 1.429 millones (1.246 en 2018)

Las empresas e instituciones participantes han invertido en sus actuaciones de RSC en 2019 un total de 1.429 millones de euros, lo que revela que la inversión sigue un crecimiento constante en el tiempo; en 2018 esta inversión fue de 1.246 millones.

Trabajadores

Esta edición pone de manifiesto asimismo que se mantiene la alta participación de trabajadores en el desarrollo de proyectos de RSC, llegando a 184.046 empleados, lo que supone el 11% de sus plantillas. Un tercio de las empresas cuentan con más del 30% de empleados involucrados en actividades de RSC. Además, el 80% de las empresas ofrece internamente programas de voluntariado corporativo, con un total de 167.741 empleados voluntarios, el 10,1% de la plantilla de las compañías, lo que supone un aumento del 22% con relación a 2018.

Para Fernando Ruiz, presidente de Deloitte, “esta pandemia tan dura sí está teniendo una consecuencia positiva y es la profundización de la exigencia de mayor compromiso social de las empresas en relación al establecimiento de un propósito y de unos objetivos de sostenibilidad que ayuden a superar las consecuencias de la pandemia y las relativas a la igualdad y la exclusión social”.

“En Seres aspiramos a transformar las empresas para, a la vez que aumentan su valor, aumenten su impacto social”, señala Francisco Román, presidente de Fundación Seres. “Construir la estrategia alrededor de ese propósito, de la importancia de atender a todos los grupos de interés y no centrarse meramente en el resultado de la compañía y la importancia de alinear los intereses de la compañía con los intereses de la sociedad. El viento es a favor como no puede ser de otra manera. Existe esa exigencia fuera y existe ese convencimiento en la empresa y creo que todo eso lo que nos dice es que continúa”, concluye Román.

Contribución de los ODS

La Agenda 2030 y los ODS siguen ganando peso en las estrategias de RSC de las empresas. El 92% de las compañías participantes en el estudio afirma contemplar los ODS en sus estrategias de RSC, frente al 84% que lo reportaban un año antes, trabajando en aspectos tan diversos como combatir al cambio climático, mejorar la educación, promover la igualdad de la mujer o impulsar la defensa del medioambiente. “Lo que vemos es que esto es una tendencia creciente”, subraya Marciala de la Cuadra. “Si nos fijamos en alguno de estos objetivos vemos que el 71% de las empresas fomenta el desarrollo de iniciativas para la educación de calidad; el 67% trabaja en iniciativas para la igualdad de género; el 64% lleva a cabo acciones vinculadas a la acción por el clima, y el 53% trabaja activamente en la producción y consumo responsable”, resume.

Los ODS más mencionados están directamente relacionados con las capacidades que las empresas participantes en el estudio tienen para contribuir a los cambios que demanda nuestra sociedad: el trabajo decente y el crecimiento económico, la educación de calidad, la igualdad de género, el desarrollo de alianzas mundiales y la cooperación, la acción por el clima, reducción de de­sigualdades y la salud y el bienestar (ODS 8, 4, 5, 17, 13, 10 y 3).

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