Los cuellos de botella de las vacunas frenan ahora la recuperación

Los desafíos logísticos y la sensibilización de un público escéptico podrían retrasar las cosas

Un trabajador prepara hieleras para transportarlas por avión, en el Aeropuerto Internacional de Bruselas, este martes 1 de diciembre.
Un trabajador prepara hieleras para transportarlas por avión, en el Aeropuerto Internacional de Bruselas, este martes 1 de diciembre. reuters

El rápido despliegue de las vacunas se enfrenta a varios cuellos de botella. Los países occidentales están listos para seguir a Gran Bretaña, aprobando las inyecciones de Covid en las próximas semanas. Eso permitirá a las autoridades empezar a suavizar las restricciones. Pero los desafíos logísticos y la sensibilización de un público escéptico aún podrían retrasar las cosas.

El regulador médico británico dijo el miércoles que la vacuna de Pfizer y BioNTech era segura, despejando el camino para que los trabajadores de la salud y los residentes de los asilos de ancianos reciban las inyecciones ya la semana que viene. EE UU y la UE están muy cerca. Las aprobaciones para los tratamientos de Moderna y AstraZeneca podrían llegar en semanas.

Los efectivos será entonces el factor limitante. Los proveedores de salud tendrán que tener cuidado de que la administración de vacunas no propague la enfermedad inadvertidamente. Véase Inglaterra, donde las autoridades calculan que pueden administrar 5.000 inyecciones al día en 42 centros de vacunación. Si funcionan a plena capacidad los siete días de la semana, deberían poder administrar unos 77 millones de dosis en un año. Dado que cada persona necesita dos dosis, ello implica que 38,5 millones habrán recibido la vacuna a finales de 2021: cerca del 70% de la población inglesa necesario para lograr la llamada inmunidad de rebaño.

Pero puede costar alentar a un público temeroso. Alemania está intentándolo con una campaña que destaca la suerte que tienen los ciudadanos de que se les ofrezca una de las raras inoculaciones. Aun así, con encuestas que muestran que el 40% de los americanos no están dispuestos a ponérsela, llegar al 70% será un desafío.

Decidir quién recibe cuál es el último obstáculo. Las de Pfizer y Moderna tienen una efectividad del 95% en jóvenes y mayores, pero los ensayos de AstraZeneca muestran menos eficacia. Aunque es improbable que las autoridades den la opción de elegir, algunos pueden resistirse a una vacuna cuya utilidad creen menos probable.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías