La llegada de Yellen, una gran noticia para los mercados

Los desafíos a los que se enfrentará, si el Senado aprueba su nombramiento como secretaria del Tesoro, parecen hechos a su medida

Habrá que creer que el mejor activo para acceder en este momento a muy altas responsabilidades en Estados Unidos es tener un nombre de pila que empiece por la letra J. Después de que Jerome (Powell) tomara las riendas de la Fed en 2018, y de que Joseph haya sido elegido este mes como futuro presidente número 46 de Estados Unidos, se acaba de anunciar el nombramiento de Janet (Yellen) para ocupar la jefatura del Tesoro estadounidense.

Así pues, desde el 23 de noviembre se conoce el nombre de la futura secretaria del Tesoro, equivalente al Ministro de Economía y Hacienda en Francia. Efectivamente, el próximo mes de enero se nombrará a Janet Yellen, siempre que lo apruebe el Senado, que de momento sigue teniendo mayoría republicana.

Su llegada es una gran noticia para la economía estadounidense y para los mercados financieros, por varios motivos.

En primer lugar, porque la que fue primera presidenta de la Fed en 2014 tiene un currículum ejemplar para este puesto. Hasta ahora, Janet Yellen ha navegado con éxito entre sus responsabilidades académicas –Berkeley, Harvard, LSE, nada menos–, gubernamentales –como asesora económica de Bill Clinton– y monetarias, como vicepresidenta de la Fed de 2010 a 2014 y luego como presidenta durante los cuatro años siguientes.

En segundo lugar, porque Janet Yellen constituye una importante baza política si el Congreso quedara dividido. La señora Yellen se posiciona en el ala progresista del Partido Demócrata, pero puede presumir de haber conseguido numerosos votos republicanos en su nombramiento para la Fed y de ser apreciada por ambas partes.

Por último, porque los desafíos a los que se enfrenta parecen hechos a su medida. El desempleo de Estados Unidos se sitúa actualmente en el 6,9% y casi la mitad de los asalariados que han quedado fuera del mercado de trabajo por la crisis de la Covid-19 siguen en la cuneta. Ahora bien, la señora Yellen es, precisamente, una economista especializada en el mercado laboral, y ha trabajado en este asunto con su marido, el premio Nobel de Economía George Akerlof. Aunque se le considera paloma, es decir, partidaria de una política monetaria acomodaticia, puede reivindicar que fue la primera en subir los tipos de interés tras la crisis de las hipotecas subprime, a finales de 2015, sin sacudir la Bolsa.

Así pues, la que no fue renovada como directora de la Fed por Trump –al contrario de lo que suele hacerse– vuelve por la puerta grande y tendrá sumo interés en articular lo mejor posible la política presupuestaria con la política monetaria en un periodo clave. No se espera ninguna fricción en su colaboración con Jerome Powell, exvicepresidente de la Fed bajo el mandato de Yellen. Su sucesor en la Reserva Federal, aunque es republicano, nunca ha escatimado elogios hacia ella. Powell ha llevado una política en consonancia con la de ella, centrando su mandato sobre todo en el empleo y el crecimiento, a expensas del sacrosanto objetivo de inflación del 2%.

También cabe señalar que, durante su mandato al frente de la Fed, Janet Yellen dio una clean sheet [hoja en blanco] a los mercados financieros: los tipos estadounidenses a largo plazo se mantuvieron prácticamente estables entre el comienzo y el final de su mandato, cuando la renta variable experimentó un rally, sin sacudidas importantes. Así pues, el S&P 500 creció un 72% en dicho periodo, es decir, casi un 15% anualizado. Los mercados soñaban con ello, ¡y Biden lo ha hecho!

Mientras que Estados Unidos tiene su carruaje J-J-J de lujo, el regreso de Super Mario a un importante puesto ejecutivo también podría significar que Europa consigue su supertriplete M-M-M (Macron-Merkel-Mario). Dos alineaciones de estrellas para la recuperación económica y los inversores.

En este entorno, el índice del miedo está por los suelos. El índice Vix, reconocido como el patrón de referencia del temor de los inversores, ha vuelto a caer brevemente por debajo del 20, un nivel inédito desde el pasado febrero. Entre tanto, en el mes de marzo llegó a superar el 83. Los inversores han recuperado, con mucho, su apetito por el riesgo. Sin embargo, queda por ver dónde se sitúa su nivel de saciedad.

“Habrá un antes y un después”, “el mañana no será como el ayer”... No faltan los clichés difundidos en un intento de esbozar el futuro, como si la crisis hubiera creado una ruptura profunda en la marcha del mundo, alterando las dinámicas que prevalecían hasta ahora. Nada más lejos de la verdad.

Olivier de Berranger es director de gestión de activos de La Financière de l’Echiquier