BBVA y Sabadell tenían previsto aprobar su fusión el 11 de diciembre

El banco catalán pedía unos 2.700 millones, lo que suponía una prima del 35%

Josep Oliu, presidente de Banco Sabadell
Josep Oliu, presidente de Banco Sabadell

El noviazgo de BBVA y Banco Sabadell apenas ha durado 11 días desde que ambos reconocieron en sendos comunicados a la CNMV que mantenían conversaciones para una posible fusión, que daría lugar a la creación del segundo banco de España y uno de los cinco primeros de Europa. Aunque fue en la noche del jueves cuando ambos dieron por rotas las negociaciones y se comunicó a primera hora del viernes a los mercados, ya desde el pasado 18 de noviembre, tras una intervención pública del consejero delegado de BBVA, Onur Genç, las conversaciones comenzaron a tambalearse.

Genç echó ese día un jarro de agua fría sobre las expectativas del mercado ante la eventual operación, al afirmar que no podía darse por seguro que se fuera a materializar, y que la entidad contaba con distintas opciones estratégicas sobre la mesa, lo que propició que los títulos de Sabadell reaccionaran a la baja.

En el trasfondo de las declaraciones del número dos de BBVA estaba el precio que Sabadell reclamaba por su absorción, unos 2.700 millones de euros, lo que suponía una prima de alrededor del 35% sobre lo que cotizaba el banco justo antes de anunciar las conversaciones de fusión.

El banco que preside Josep Oliu no solo consideraba que BBVA tenía que fijarse en el valor bursátil de Sabadell, sino también en las que considera las grandes fortalezas de la entidad en el mercado español. Su peso en el negocio de pymes, con más de un 13% de cuota de mercado, frente al 15% de BBVA, solo dos puntos porcentuales de diferencia, pese a la distancia en tamaño de cada uno, o la posibilidad de reducir los riesgos de BBVA en los mercados emergentes al sumar más peso en España, según apuntan varios analistas. Sabadell, además, mantenía que con una hoja de ruta ya diseñada por Goldman Sachs las sinergias que podría obtener BBVA compensaban en unos dos años el precio que pedía para su venta.

El banco que preside Carlos Torres, sin embargo, consideraba que la operación no creaba el suficiente valor para el accionista en la actualidad como para pagar una primera como la que reclamaba el consejo de administración de Sabadell.

Pese a que ambos habían avanzado en varios asuntos para llevar a cabo a fusión, al final el jueves, a las 21 horas, se reunieron los consejos de administración telemáticamente, para dar por rotas las negociaciones. A las 22.30 se daba por concluida la negociación. El proyecto se había roto. Pocas horas antes, Torres y Oliu habían mantenido una tensa conversación en la que asumieron que la operación había entrado en vía muerta, y así se lo comunicaron al gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos.

Al cajón

Ambos bancos han guardado en un cajón el diseño de la fusión, cuya aprobación por los consejos de administración estaba prevista para el día 11 de diciembre, aunque no habían convocado aún dichas reuniones.

La operación se iba a realizar por canje de acciones, aunque en alguna ocasión BBVA había dejado caer que podría hacerlo a través de una compra en efectivo, dinero no le falta. En unos meses recibirá unos 9.700 millones de euros por la venta de su filial en EE UU a PNC, operación anunciada horas antes de también comunicar a la CNMV que estaba en conversaciones para su fusión con Sabadell.

La ecuación de canje nunca cuadró. De hecho, ambos bancos reconocieron el viernes que la operación no se llevará a cabo por desacuerdos económicos. Sabadell explico en un comunicado a la CNMV que daba por finalizadas las conversaciones “al no haber alcanzado las partes un acuerdo sobre la eventual ecuación de canje de las acciones de ambas entidades”. BBVA se limitó a reseñar que las conversaciones han terminado sin acuerdo.

El diseño de la gobernanza aseguran ambos bancos que nunca ha sido un problema. Torres iba a mantener su cargo de presidente ejecutivo, Oliu iba a ser vicepresidente no ejecutivo. Sabadell iba así a contar con otros dos consejos más, además de Oliu, de un total de 15. La sede social iba a estar en Bilbao y habría dos sedes operativas, una en Madrid (la de BBVA) y otra en Barcelona (la de Sabadell). 

 

¿Habrá un nuevo intento?

Cotización. Banco Sabadell se disparó un 27% en las jornadas posteriores al anuncio de las negociaciones, si bien desde entonces ha perdido más de la mitad del terreno ganado. La entidad cerró el viernes a 0,35 euros, tras caer en la jornada un 13,58%. Su capitalización bursátil asciende a 2.000 millones de euros.

Lo que podía haber sido. La unión de ambas entidades habría sumado unos activos en España de 612.000 millones; será así el segundo banco del país, detrás de la fusión de CaixaBank y Bankia. Los activos sumarían 963.108 millones de euros (727.014 millones de BBVA y 236.094 de Sabadell), un total de 9.769 oficinas en las geografías en las que opera (7.565 de BBVA y 2.204 de Sabadell) y 148.028 empleados. En España el grupo tendría 4.225 oficinas en España (2.521 de BBVA y 1.704 de Sabadell) y con 45.866 empleados (29.475 de BBVA y 16.391 de Sabadell), un elevado volumen que habría permitido generar sinergias reduciendo costes.

Operación no cerrada. El mercado no da por cerrada esta operación. Cree que volverán a negociar. Sabadell tampoco ha querido ser tajante con la ruptura, aunque ha sido él el que decidió plantarse.

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