La tasa de morosidad por impago del alquiler aumenta un 70% en la segunda ola

El número de hogares que no pueden pagar las rentas cerrará noviembre rozando el 6%, según el Fichero de Inquilinos Morosos

Morosidad pulsa en la foto

Las réplicas de la crisis sanitaria y económica en el mercado del arrendamiento tienen muchas vertientes, y una de ellas se encuentra en los efectos sobre las tasas de morosidad comunicadas por los inquilinos, que crecen y disminuyen a medida que lo hace la gravedad y la expansión de la pandemia. Así, a partir de la tercera semana de septiembre, coincidiendo a grandes rasgos con la llegada de la segunda ola, las comunicaciones por falta de pago de las rentas se han incrementado un 68,4%, según la última actualización que presenta este jueves el Fichero de Inquilinos Morosos.

La tasa de hogares ahogados por el peso de los alquileres cerró la tercera semana del mes de septiembre en un 3,5%, la cifra más baja del registro desde el comienzo de la crisis sanitaria, que anotó a mediados de marzo -cuando se declaró el primer estado de alarma- un 3,6% y se disparó al 12,2% en la segunda mitad de mayo, coincidiendo con una de las etapas más crudas de la pandemia.

A partir del pico, y a medida que la situación sanitaria se iba corrigiendo y las medidas de contención se iban relajando, la tasa de impagos fue reduciéndose paulatinamente con algún que otro vaivén hasta cerrar la tercera semana de noviembre en un 5,4%.

Con todo, y "aunque el dato de la cuarta semana aún es provisional a la espera de que cierre el mes, la tendencia con la que están incrementando las comunicaciones nos hace prever que en esta semana el 5,9% de los contratos monitorizados comunicarán algún problema de impago”, explica el director de estudios y calidad del citado registro, Sergio Cardona.

Con el incremento de los contagios en otoño y la aplicación de nuevas medidas restrictivas, las comunicaciones por falta de pago se han vuelto a disparar. Así, confirman desde el registro, los datos reflejan cómo las limitaciones y la falta de ayudas tienen un claro reflejo en las incidencias de impago: “Tanto en marzo como ahora, semanas después de que entren en vigor las medidas, los inquilinos se encuentran con serios problemas para pagar las rentas del alquiler”, explica Cardona.

Los datos, lejos de ir reconduciéndose, amenazan con hacer que esta tendencia siga al alza durante las siguientes semanas. A la espera de ver cómo evolucionan las notificaciones por falta de pago en lo que resta del ejercicio 2020, adelantan desde el departamento de Estudios y Calidad de Fichero de Inquilinos Morosos, “las previsiones que manejamos para las últimas semanas del año indican a que las incidencias seguirán subiendo durante el mes de diciembre”.

A finales de septiembre, el Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana (Mitma) amplió hasta el 30 de noviembre el plazo para que los arrendatarios puedan solicitar los préstamos ICO para el alquiler en las mismas condiciones en las que venían funcionando inicialmente. En este caso, el Estado concede un préstamo de hasta 5.400 euros por hogar para financiar un máximo de seis mensualidades, a 900 euros por periodo. Con esta ampliación, estas ayudas podrán formalizarse hasta fin de año.

No hay datos oficiales del impacto que esta medida ha tenido desde su puesta en marcha en el mes de abril, aunque las entidades financieras han dejado caer en varias ocasiones que la proporción de solicitudes ha sido baja. Entre otras razones, han señalado tanto asociaciones de propietarios como sindicatos de inquilinos, porque aunque las ayudas tengan que devolverse en un plazo de hasta 10 años a cero interés, implican un endeudamiento de los hogares en tiempos en los que los ingresos han caído a causa de la crisis.

Tres trimestres más para la recuperación

En paralelo, un análisis presentado también este jueves por la Asociación Española de Análisis de Valor (AEV), avalado por 21 panelistas del sector inmobiliario, prevé que Madrid y Barcelona verán reducir su nivel de alquileres hasta alrededor del 4% o 5% durante el segundo y tercer trimestre de 2020, con un reajuste a la baja de los precios de alquiler en casi todas las capitales, y con una corrección importante en Barcelona, Madrid, Las Palmas de Gran Canaria y Palma de Mallorca.

Una de las principales tesis que sustentan los consultados es que las rentas de alquiler se están viendo afectadas adicionalmente por el trasvase de viviendas turísticas a viviendas de alquiler tradicional, sobre todo en las grandes urbes, lo que aumenta la oferta y presiona a la baja las rentas de alquiler.

En el mercado de la compraventa, el 40% de los consultados se muestra de acuerdo con la predicción realizada por la profesora y responsable del Departamento de Economía Aplicada de la Universidad de Alicante y autora del informe, Paloma Taltavull. La experta aventura que se producirá una congelación de los precios de las viviendas nuevas, con crecimientos cercanos a cero, mientras que los de viviendas usadas se moverán en tasas negativas y con una mayor volatilidad. En lo que se refiere al tiempo necesario para la vuelta al equilibrio de precios, se estima que será de al menos tres trimestres.

Quienes se muestran contrarios a esta idea argumentan que el efecto de la pandemia sobre el conjunto de la actividad económica es muy intenso y la demanda solvente de vivienda seguirá reduciéndose, mencionando incluso la posibilidad de una tercera ola, no contemplada en el informe, que podría complicar o alargar más aún la recuperación. Varios expertos creen que la caída será más duradera y ponen en duda que se recuperen los valores previos a la pandemia antes de 2023.

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