Cómo aborda la banca española en Bolsa el baile de las fusiones: de ocho entidades a cinco

El sector acelera su concentración tras el duro castigo acumulado este año en Bolsa y la mayor debilidad causada por la crisis

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A finales del año próximo, es muy probable que de los 8 bancos cotizados que existen en España se haya pasado a cinco, en un proceso que va a afectar a los más de 6 millones de accionistas que poseen estas entidades financieras. CaixaBank abrió el baile de las fusiones en septiembre con la absorción de Bankia y ha obligado al resto del sector a mover ficha. Unicaja y Liberbank han retomado sus negociaciones y están muy cerca de cerrar los últimos flecos para su unión y BBVA y Sabadell han confirmado esta semana que estudian fusionarse, con lo que quedaría cerrado el mapa de las posibles operaciones corporativas entre la banca cotizada.

BBVA: Venta redonda en EE UU y fusión incierta

Es el protagonista del momento. La velocidad a la que se ha movido en el tablero de las fusiones ha causado cierta sorpresa, anunciando en el mismo día una venta redonda de su negocio en EE UU y las negociaciones de fusión con Sabadell, pero los ingresos y el refuerzo del capital de esa desinversión eran necesarios para abordar la absorción de la entidad. A falta de conocerse los detalles de la operación, que los inversores aguardan sea con canje de acciones, la acción de BBVA ha respondido con alzas y sube un 14% en la semana. Con Sabadell, BBVA refuerza su posición en España, dejando por detrás a Santander, pero afronta interrogantes como el grado de deterioro que encierra la cartera de crédito de la entidad que negocia absorber, en un momento de profunda crisis económica. Los analistas de Barclays o JP Morgan prevén un plazo de al menos dos años para crear valor para el accionista.

Sabadell: La pieza más vulnerable del tablero

“Estaba claro que BBVA iba a quedarse con Sabadell”, señalan fuentes financieras. La entidad que ahora preside Carlos Torres vivió durante años ajena a las grandes operaciones corporativas, pero no ha resistido ahora a la presión que impone el regulador ante el deterioro que sufre la entidad que preside Josep Oliu. Sabadell es el banco español que cotiza con mayor descuento sobre valor en libros, del 80%, incluso pese al fulgurante ascenso cercano al 60% de las dos últimas semanas. Sus esfuerzos por reforzarse tras el fallido salto al Reino Unido con su filial TSB, a través de la venta de activos –incluso de la gestora de fondos– y del recorte de costes –con el plan de reducir plantilla en 1.800 trabajadores– no logran convencer al mercado. La actual crisis lo hace especialmente vulnerable por su elevada exposición al crédito a pymes, con fuerte presencia en zonas como el Levante, muy vinculadas al turismo.

CaixaBank: El movimiento más hábil en río revuelto

Tomó la delantera en septiembre con el anuncio de su fusión con Bankia, para muchos la mejor operación corporativa posible ante el imparable proceso de concentración. CaixaBank absorberá una entidad con una sólida posición de solvencia y bien saneada y con un fuerte peso en hipotecas que, pese a su escasa rentabilidad, son en la crisis actual un foco de riesgos de impago mucho menor que las pymes. Y logrará el liderazgo incontestable en España, con un volumen de activos de más de 660.000 millones de euros. Los inversores aplaudieron el acierto estratégico de la fusión, en una entidad que cuenta con una amplia trayectoria de adquisiciones y que ya tenía a su favor aspectos clave para el negocio como una fuerte posición en fondos y seguros, que se verá aún más reforzada. En el año, las acciones de CaixaBank son las que menos caen en la banca española, el 22%, igual que las de Bankia.

Santander: Conforme con su posición en España

Las dos grandes operaciones que se esperaban en la banca española –la absorción de Bankia y de Sabadell– ya están en marcha, y Santander parece cómodo de haber quedado al margen. Ya absorbió en 2017 Popular, que ha requerido una lenta digestión, y reivindica su posición como banco global, más allá de su presencia en España. De hecho, es por ahora la única entidad española con categoría de sistémica. Además, sus ratios de solvencia no resistirían una compra sin una ampliación de capital. Su foco está ahora en el ajuste de plantilla que ha anunciado en España –el mayor hasta la fecha en el banco, de 4.000 empleados– y el cierre de 1.000 oficinas y en la toma de posiciones en las plataformas de pago online. Tras una pérdida histórica de 10.798 millones de euros a junio, Ana Botín aseguraba que el banco podría doblar las provisiones que ha hecho y seguir aun así dando beneficio.

Bankia: Exceso de capital pero baja rentabilidad

Con la absorción por parte de CaixaBank, el FROB reconoce haber encontrado la mejor alternativa para poner en valor su participación en Bankia, del 60%. La entidad que preside José Ignacio Goirigolzarri, que continuará como presidente en la entidad fusionada con CaixaBank, tiene un rotundo exceso de capital, de 2.535 millones a septiembre, pero una persistente baja rentabilidad. La acción se ha ajustado a la ecuación de canje de 0,6845 títulos de CaixaBank por cada uno de Bankia.

Bankinter: Independencia a ultranza

La participación de control de la familia Botín en su accionariado –del 22,8%– siempre ha sido un condicionante para una fusión y Bankinter se distingue además por un modelo de negocio propio, con el que reivindica su independencia y su desmarque de operaciones corporativas. Su mayor rentabilidad frente a los rivales le ha dado una prima en Bolsa que ha desaparecido con esta crisis. Ahora podría aprovechar la pérdida de clientes y negocio que sufran los bancos inmersos en fusiones.

Unicaja: La reacción defensiva de la banca mediana

La fusión de CaixaBank y Bankia en septiembre activó los resortes del conjunto de la banca española y desempolvó el proyecto de integración de Unicaja y Liberbank, año y medio después de que no alcanzaran un acuerdo. La banca mediana se moviliza así para no ser engullida por una entidad más grande y poder conservar su peso en sus áreas tradicionales de influencia. Unicaja y Liberbank continúan negociando pero esta vez todo apunta a que llegarán a buen puerto.

Liberbank: Más fuerte en el segundo intento

El actual consejero delegado de Liberbank, Manuel Menéndez, se perfila como primer ejecutivo de la entidad fusionada con Unicaja, a pesar del menor tamaño de la entidad de origen asturiano. En este nuevo intento de unión, Liberbank parte en una mejor posición, después de haber acelerado su saneamiento con la venta de activos fallidos y reforzado su capital. Ha sido su respuesta a la debacle bursátil de 2017, cuando la quiebra de Popular puso a la entidad en el disparadero.

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