Tropiezo para la industria espacial española en el lanzamiento del satélite Ingenio

El proyecto de unos 200 millones de euros no logra poner en órbita el sistema de observación de la Tierra con sello español

Satétile SEOSAT-Ingenio en órbita. Ver fotogalería
Satétile SEOSAT-Ingenio en órbita.

En alta resolución. Así se vería la Tierra este martes desde el satélite Seosat-Ingenio, el proyecto de unos 200 millones de euros puesto en marcha por España en 2008 que ha fracasado en su lanzamiento final desde el centro de Kurú, en la Guayana Francesa. El cohete Vega de la Agencia Espacial Europea (ESA), que transportaba el satélite español Ingenio y el francés Taranis, se desvió de la trayectoria prevista tras solo ocho minutos después del despegue, en un viaje que debía durar 102 minutos.

La desviación ha sentenciado la misión que pondría en órbita el satélite Ingenio para la observación de la Tierra, durante los próximos siete años, con una capacidad de registrar 600 imágenes de la superficie terrestre por día. Lo que se convertiría en un hito histórico para España supone ahora el naufragio de más de medio millón de horas de trabajo de los últimos 12 años.

El consorcio espacial Arianespace, que operaba el cohete Vega, atribuyó este martes el fracaso del lanzamiento a “una serie de errores humanos y no a un fallo de diseño”. La empresa detalló que, después del encendido del motor, el control del vehículo se perdió de forma permanente y su trayectoria se desvió rápidamente, debido a unos cables mal conectados en el motor del lanzador, que propiciaron la caída del cohete en una zona no habitada de la Tierra, posiblemente en el océano Atlántico. 

Ha sido la primera vez que España diseña y desarrolla un sistema completo espacial. "Es la culminación de un éxito", aseguraba este lunes Oriol Álvarez, jefe del programa Ingenio en Airbus, el principal contratista del proyecto liderado por el Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial (CDTI), en la estrategia nacional del Ministerio de Ciencia e Innovación. Para Álvarez, este lanzamiento representaba el avance y florecimiento de la industria espacial española, ahora capaz de hacer todas las partes de una misión espacial, desde la fabricación del satélite hasta la puesta en marcha de un lanzamiento dual como el de este martes.

Despegue del cohete Vega VV17, este martes, desde el Centro Kurú, en Guayana Francesa.
Despegue del cohete Vega VV17, este martes, desde el Centro Kurú, en Guayana Francesa. EFE

En la misión, ha participado un consorcio industrial de 11 empresas españolas, entre ellas Airbus como contratista principal para el desarrollo del satélite, Sener Aeroespacial como contratista principal del instrumento óptico y Thales Alenia Space España como suministrador de toda la electrónica de este instrumento y de los sistemas de comunicación del satélite.

Así, Ingenio sería el primer satélite con sello español que se encargaría de vigilar desde el espacio el estado de los suelos, del agua, del aire, e incluso la contaminación de las ciudades. "Ingenio ha demostrado que España tiene un tejido espacial sólido capaz de desarrollar sistemas espaciales de altas prestaciones y que abre las puertas a futuros proyectos nacionales e internacionales", explicó Álvarez. De hecho, tres de los componentes han sido fabricados en Airbus Madrid, incluyendo lanzador del cohete Vega, y el adaptador del lanzador, Vespa, que transportaba al satélite francés.

Trabajadores de Airbus desempaquetan el satélite Seosat-Ingenio en Kurú (Guayana Francesa), el 28 de septiembre.
Trabajadores de Airbus desempaquetan el satélite Seosat-Ingenio en Kurú (Guayana Francesa), el 28 de septiembre.

Por su parte, la multinacional española Indra, que ya se responsabiliza por las comunicaciones del satélite radar Paz, puesto en órbita en 2018, también asumiría la implantación del sistema para gestionar los datos recogidos por el sensor optoelectrónico del satélite. Para ello, Indra había establecido tres centros distribuidos en Madrid, Canarias y el Ártico. El principal, situado en las instalaciones del INTA de Torrejón de Ardoz, en Madrid, dispone de todas las funcionalidades para planificar y gestionar las operaciones de vuelo de Ingenio y para llevar a cabo el tratamiento de los datos enviados por el satélite.

Otras firmas españolas participantes en esta misión han sido Iberespacio, HV Sistemas, GMV, Deimos Space, Crisa y GTD.

España, en la carrera por los datos

El satélite español debía haberse liberado del cohete 54 minutos después del despegue para situarse en una órbita heliosincrónica (siguiendo la dirección del sol) a una altitud de aproximadamente 670 kilómetros. El éxito de la misión auguraba para España la posibilidad de tener una base propia e ilimitada de imágenes, de más de 2,5 metros de resolución, para usos gubernamentales, administrativos o civiles, valorada en unos 300 millones de euros, según Josef Aschbacher, director de Programas de Observación de la Tierra de la Agencia Espacial Europea.

Josef Aschbacher, director de Programas de Observación de la Tierra de la Agencia Espacial Europea.
Josef Aschbacher, director de Programas de Observación de la Tierra de la Agencia Espacial Europea.

"Seosat-Ingenio llega en el momento indicado, en medio de una comunidad hambrienta de datos", afirmó este lunes Aschbacher en una rueda de prensa previa al lanzamiento. Las imágenes de Ingenio reforzarían la prevención y capacidad de respuesta ante desastres naturales, incendios, inundaciones y vertidos en el mar.

"Al ser un satélite español y operado desde España, dispone de autonomía para tomar imágenes y disponer de ellas como considere necesario. De otro modo, tendría que comprar las imágenes a otros países", señaló por su parte Oriol Álvarez.

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