El ‘Rey de los bonos' acosa a su vecino con música por una escultura “hortera”

El gestor estrella dice que espían a su novia cuando está nadando desnuda en la piscina

Amy Swartz y su novio Bill Gross.
Amy Swartz y su novio Bill Gross.

Bill Gross, más conocido en el mundo financiero como 'El Rey de los Bonos' ha sido demandado por su vecino por acoso. La acusación es recíproca. Gross habría atormentado a su vecino poniendo a todo volumen la música (en concreto, la sintonía de una serie de los sesenta, La Isla de Gilligan). El origen de la disputa es una escultura que ha instalado Gross, junto a la valla que separa las dos propiedades, y que a su vecino le ha parecido muy hortera.

Gross fue uno de los fundadores de la gestora de fondos Pimco, una de las mayores del mundo y propiedad ahora de la aseguradora alemana Allianz. Hace cinco años dejó la firma para incorporarse a otra gestora. Y en febrero de 2019 anunció su retirada.

Una vez jubilado, el famoso gestor de fondos se mudó a Laguna Beach, en el sur de California (Estados Unidos), donde tiene una suntuosa vivienda, con vistas al mar. Gross comparte la mansión con su novia, la ex tenista profesional Amy Schwartz.

Una vez allí, Gross y Schwartz decidieron instalar un llamativo grupo escultórico hecho en cristal, de 6,7 metros de longitud, realizado por el artista Dale Chihuly. Una acción que levantó la ira de sus vecinos, el empresario tecnológico Mark Towfiq y su mujer Carol Nakahara.

Estos, pusieron una primera demanda a causa de la escultura de cristal azul (valorada en más de un millón de dólares), y la piscina y la red que protegen la composición. El matrimonio Towfiq alega que esta estrcutura bloquea sus vistas al océano pacífico, por lo que pusieron una queja ante las autoridades urbanísticas.

En su denuncia, Towfiq alega que Gross  no tenía las licencias pertinentes para instalar la obra de Dale Chihuly, y que además es "antiestética y hortera".

El Rey de los Bonos, enfadado por esa demanda, empezó a atronar a sus vecinos, desde su mansión valorada en 32 millones de dólares, poniendo a todo volumen, durante horas, la sintonía de la serie La Isla de los Gillligan.

En las primeros momentos, la selección musical se centraba en canciones de pop y de rap, pero fue derivando en música de series, que se reproducían de forma machacona.

"El señor Gross y la señora Schartz han convertido la vida del matrimonio Towfiq en un infierno", explicaba a Bloomberg el abogado de la pareja.

Gross, mientras tanto, dice que su vecino es un "mirón" que osbserva de reojo a su novia y los espía cuando están nadando en la piscina de su mansión usando "ropa mínima, si es que hay alguna", según ha alegado ante el tribunal.

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