Pablo Casado y el sacrificio de Ayuso, patrona de Horeca

La moción de censura sirvió al presidente del PP para separarse de Vox y, ahora para afianzar su liderazgo, puede desprenderse de la incomprensible presidenta de Madrid

Pablo Casado llegó a la dirección del partido con dos hándicaps, que no tuvo el presidente Mariano Rajoy: VOX y el liderazgo del PP. La semana pasada dio un gran paso para tomar posiciones en el primero de los retos, cuando en el Congreso de los Diputados le dijo a Santiago Abascal dos frases lapidarias: “Hasta aquí hemos llegado” y “no queremos ser como tú”. Su brillante discurso puso en pie a los suyos, orgullosos del jefe, y descolocó a ese engendro nacido de las propias entrañas del PP.

Buen inicio para resolver también el segundo reto, su liderazgo. Pero si quiere rematar la faena y profundizar de verdad en el reconocimiento interno, lo urgente es marcar distancias de Isabel Díaz Ayuso, dejarla a su suerte, que se cueza en su propia salsa. ¿Cómo? Ese es el misterio, pero igual que se ha desprendido de Cayetana Álvarez de Toledo, tendrá que hacer de la presidenta de la Comunidad de Madrid. Lo segundo es más difícil, tiene dos años y medio de mandato por delante, pero no imposible.

La baronesa de Madrid cogió oxígeno con la decisión del Tribunal Superior de Justicia de Madrid que tumbó las restricciones que le impuso el Gobierno central. Fue una victoria pírrica, puesto que todo el mundo sabe que hacían falta aquellas o más restricciones. Sin embargo, el salvinismo de Díaz Ayuso le impidió utilizarla para discretamente rectificar y sigue en su empeño de dar prioridad a la economía frente a la salud, como si pudieran separarse.

Cualquiera que la oiga puede percibir un interés casi irracional en mantener todo abierto, como si Emmanuel Macron o Angela Merkel fueran unos locos que quieren hundir sus países. Ellos han tomado medidas que implican el cierre de bares, cafeterías y restaurantes durante un mes, con el objetivo último de intentar salvar la Navidad, uno de los periodos de mayor actividad comercial y familiar. Sin embargo, Díaz Ayuso, que sólo quiere comprometerse a cierres de tres días, se comporta como si quisiera ser nombrada patrona de Horeca, acrónimo con el que se conoce al sector de Hoteles, Restaurantes y Cafeterías.

En Canarias, por ejemplo, la comunidad menos afectada por la pandemia y con mayor dependencia del turismo, donde el mundo Horeca explica directa o indirectamente casi todo el empleo, se frotan los ojos cada vez que la escuchan. Los negocios de Horeca de Canarias no han parado de protestar hasta que han conseguido que se obligue ya a que los turistas lleguen a las islas con una test negativo en Covid y, además, que se lo paguen ellos. Saben que sin salud no hay nada, que aplazar la realidad sólo sirve para colapsar más los hospitales y retrasar la recuperación.

Si Ayuso tuviera intenciones honestas, rectificaría y seguiría los pasos de líderes internacionales que no le resultan sospechosos, como Macron o Merkel, o de sus colegas de partido, como el presidente de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco. Desengáñense, cualquiera que haya seguido el relato y la ejecutoria de Díaz Ayuso durante la pandemia sabe que ella y su entorno inmediato han identificado este desastre como su gran oportunidad para crecer. No hace un mes que pronunció una de las peores sentencias dictadas desde la política: “No se trata de confinar al cien por cien para que el uno por ciento se cure” (ABC 4 de octubre de 2020). Debe retumbar en la cabeza de todos los enfermos y de sus familiares, mientras piden otra ronda de cañas gracias a la libertad de Ayuso.

En Génova hace tiempo que tienen claro que con Díaz Ayuso no van a ninguna parte. De hecho, cuando premiaron al alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, con una portavocía nacional, estaban reconociendo lo contrario de lo que representa la presidenta de la Comunidad de Madrid. En definitiva, querían que la moderación de Almeida se oyera más que el desafine de Ayuso.

Cada semana sale un nuevo esperpento de la factoría Ayuso; el último, decirle a una periodista de Telemadrid que lo que le estaba preguntando no es una cuestión para una presidenta de comunidad autónoma. Ningún político debe decir qué le deben preguntar, él verá qué responde, y menos ella, que es periodista. Encima la pregunta era muy pertinente, si vas a abrir un hospital nuevo, preguntar cuál va a ser la dotación de efectivos sanitarios es más que razonable.

Los moderados del PP, los que tienden al centro, gobiernan pacíficamente con Ciudadanos (Andalucía, Castilla y León y Murcia) y están liderados por Alberto Núñez Feijóo, el único candidato que ha demostrado que el PP puede barrer hasta el exterminio a Ciudadanos y VOX. Los radicales, motivados por José María Aznar, han perdido a su estandarte, y ven en Díaz Ayuso la herramienta más útil para tensionar a Casado y alejarlo del centro.

A estas alturas, Pablo Casado sabe que afianzarse al frente del PP pasa por encabezar el grupo de los moderados, de los que tienen poder institucional, con lo que el sacrificio de Ayuso cada vez parece más claro. Que no se extrañe si ya hay equipos de buceo en Avalmadrid o en instancias similares. Remember Cristina Cifuentes, a la que un 24 de abril de 2018 el digital OKdiario le sacó un vídeo de 2011 distrayendo una crema de un supermercado. Horas después dimitía.

Esperanza Aguirre y Cristina Cifuentes, dimitieron. A Ignacio González y Ángel Garrido no les dejaron presentarse a las elecciones. El primero acabó en la cárcel y el segundo fugándose a Ciudadanos. Hace tiempo que Maradona descubrió que lo que no hace la gravedad lo puede hacer la mano de Dios.

Aurelio Medel es Doctor en Ciencias de la Información y profesor de la Universidad Complutense