El desplome de Vinci refuerza los motivos para la operación con ACS

Ante sus duras perspectivas, sobre todo en aeropuertos, captar ingresos recurrentes tiene mucho sentido

Aeropuerto de Gatwick, propiedad de Vinci, en julio.
Aeropuerto de Gatwick, propiedad de Vinci, en julio. reuters

La protección antiplagas de Xavier Huillard parece oportuna. El consejero delegado de la constructora de 45.000 millones de euros Vinci ha ofrecido recientemente comprar la división de construcción industrial de ACS por un valor de 5.200 millones en efectivo y acciones. Con los resultados del tercer trimestre del martes subrayando las ásperas perspectivas, especialmente para la unidad de aeropuertos de Vinci, aumentar la proporción de ingresos más predecibles tiene un sentido excepcional.

Un acuerdo, actualmente en negociación, supondría un vigoroso negocio para ambas compañías. El mínimo de 2.800 millones de euros en efectivo que podría recibir ACS podría eliminar su deuda neta e impulsar los pagos a los accionistas. El saldo pagado en acciones, equivalente a aproximadamente el 5% del valor de mercado de Vinci, daría a ACS algo de ventaja si las acciones del adquirente galo suben.

A su vez, Vinci aumentará la proporción de ingresos generados por su división de energía a más de dos quintos de las ventas del grupo, desde el 29% en 2019. La unidad, que realiza trabajos de mantenimiento para empresas de servicios públicos, petróleo y gas, ha demostrado robustez durante toda la pandemia: las ventas cayeron un modesto 8% en el primer semestre en términos comparables, frente al 17% del grupo. Mientras, una gran cantidad de activos renovables de ACS incluidos en el trato daría a Huillard exposición a la energía verde, en rápido crecimiento.

Resistir es importante porque la pandemia ha golpeado duramente a los otros negocios principales de Huillard: las ventas comparables de operar aeropuertos, carreteras de peaje y obras de construcción cayeron entre el 12% y el 56% en el primer semestre.
Y aunque la compañía dijo que algunas divisiones se habían recuperado en el tercer cuarto del año, Huillard espera que las ganancias de todo el ejercicio caigan “significativamente” con respecto al año pasado. Los analistas no esperan que los ingresos del grupo se recuperen a los niveles de 2019 hasta 2022, según los datos de Refinitiv.

El precio propuesto para la compra, a unas 8 veces el ebitda de la división de energía de ACS, parece razonable. Pero la probable falta de ahorro de costes significa que Huillard está jugando con fuego. Supongamos que el negocio adquirido tiene un beneficio operativo de 552 millones de euros en 2022, según los analistas de Bank of America. Vinci recuperaría 392 millones de su inversión ese año, usando una tasa impositiva del 29%. Eso da a Huillard un rendimiento del 7,5%, un pelo por encima del probable 7% de coste de capital de Vinci, según la estimación de Morningstar.

Eso significa que los inversores, que han hecho caer las acciones de Vinci un 25% este año, deberían apoyar el trato. Las recientes medidas de los Gobiernos europeos para endurecer las restricciones no hacen más que añadir urgencia. Huillard es inteligente al pagar por seguridad.