La oportunidad de invertir en analógico

El auge de lo digital no está en cuestión, pero este tipo de componentes tiene asegurado un espacio imprescindible

La oportunidad de invertir en analógico

En la industria de semiconductores hay un segmento de mercado, poco visible en los medios de comunicación, que puede ser interesante desde el punto de vista de inversión: el analógico. Este segmento va a verse beneficiado por los miles de millones de dispositivos que se van a fabricar a medio plazo, impulsados por el despliegue del IoT y el 5G.

Cuando en una tienda se deposita la compra sobre la balanza, hay un sensor de peso que genera una señal eléctrica. Un circuito electrónico amplifica y filtra; después, un convertidor analógico-digital obtiene una variable digital proporcional al peso. Hasta aquí es lo que se considera la parte analógica del circuito (además de la fuente de alimentación del sistema). Posteriormente, el microprocesador gestionará esa información, visualizará el peso en gramos y su importe en euros, entre otras funciones, además de imprimir un tique o transmitir los datos al exterior. Obviamente, esta es la parte digital del circuito de la balanza.

No hace falta recordar que la electrónica analógica fue la que imperó hasta la década de los setenta; ahora casi todo es digital. No obstante, los componentes analógicos siguen presentes en múltiples dispositivos de última generación, como en audio, comunicaciones, instrumentación, sensores o energía, por ejemplo.

Analógico y digital son dos mundos aparte, tanto a nivel de componentes como de mercado. Los componentes insertados en una misma placa de circuito impreso (como en el caso de la balanza) suelen provenir de distintos fabricantes especializados, según sean analógicos o digitales

Algunas de las compañías que dominan el mercado digital son bien conocidas del gran público: Intel, AMD, Samsung o Nvidia, por ejemplo. Por contra, los fabricantes de circuitos integrados analógicos no son tan populares, con la excepción de Texas Instruments. Curiosamente, esta empresa americana, muy enfocada a componentes analógicos, es más conocida por sus dispositivos digitales, tales como calculadoras u ordenadores.

Hay diferencias claras entre la industria de semiconductores analógica y digital. La primera, como es obvio, son las características físicas y funcionales de los chips, que son muy distintas. Otra es que los dispositivos analógicos no siguen la ley de Moore y su ritmo de desarrollo está lejos de ser tan vertiginoso como el de sus homólogos digitales. En consecuencia, el ciclo de vida de un componente analógico es más prolongado que uno digital y, además, la industria analógica requiere menos inversión de capital.

Un aspecto que también marca diferencia es el mercado laboral. Muchos fabricantes manifiestan la dificultad que tienen para reclutar especialistas; afirman que los ingenieros con formación analógica son muy escasos, ya que las escuelas y universidades tienden a centrarse más en el campo digital. Este factor se torna crítico en el diseño de circuitos para aplicaciones sofisticadas de instrumentación o radiofrecuencia. El mercado analógico se estima que alcanzó los 55.000 millones de dólares en 2019, pero representa menos del 15% del global de semiconductores. Además, es un mercado muy fragmentado. Los cambios que se producen, a consecuencia del crecimiento orgánico de las empresas, son pequeños. La principal estrategia de desarrollo, para los líderes analógicos, consiste en efectuar operaciones de adquisición de empresas, de forma sostenida en el tiempo, ya sea de competidoras o bien de compañías que fabrican dispositivos complementarios con su portafolio de producto. En ocasiones, estas adquisiciones tienen un doble propósito, pues se aprovecha para reclutar talento exterior, tan difícil de conseguir.

Durante muchos años, Texas Instruments ha sido la líder indiscutible en el mercado analógico, además de ser la única que ha conseguido mantener una cuota de participación de dos dígitos. El resto ha estado repartido tradicionalmente entre distintas compañías, tales como: Analog Devices, Infineon, ST, Skyworks, NXP, Maxim Integrated Products o Microchip, entre otras.

En el año 2019, las cosas comenzaron a cambiar. Texas Instruments tuvo una cuota de mercado del 19%, pero la también americana Analog Devices apuntaló un 10%. No obstante, ha sido en este año cuando está produciéndose una significativa transformación. Recientemente, Analog Devices ha anunciado la compra de Maxim Integrated Products por 21.000 millones de dólares, fruto de una negociación virtual durante el periodo de la pandemia. Esta adquisición (que se materializará en 2021) le va a representar conseguir una cuota de mercado del 16%, convirtiéndose en una compañía valorada en 68.000 millones de dólares y con 10.000 ingenieros en plantilla.

Esto sugiere que, por primera vez, habrá una mayor concentración en el mercado analógico, con dos líderes claros, que controlarán cerca del 35%, lo que debería traducirse en una mayor sinergia y una mejora del margen operativo, especialmente en el caso de Analog Devices. Además, tal como se ha comentado, las empresas analógicas se verán beneficiadas de ciertas macrotendencias básicas (IoT, 5G, industria 4.0, cloud, edge, salud digital, movilidad, etc.).

Analog Devices tiene más de medio siglo de vida y ha propiciado muchos de los avances que se han producido en electrónica analógica. Su sede central está en Norwood (Massachusetts), alejada del Silicon Valley. La firma cotiza en el Nasdaq y, durante los últimos 5 años, ha crecido un 101% frente al 66% del S&P 500 o el -2% del Eurostoxx 50. Desde inicio del 2020, su valor ha disminuido casi un 1%, frente a una apreciación de 5% del S&P 500 y una pérdida de 14% del Eurostoxx 50.

Con esta compra, los accionistas de Maxim Integrated Products pasarán a tener cerca del 30% del grupo combinado. A medio plazo, el futuro de Analog Devices parece prometedor, ya que comenzará a beneficiarse de las sinergias potenciales de la misma, tanto en productos complementarios con su actual portafolio como en mayor acceso a otras aplicaciones (automóvil, nube, etc.), además de una sensible reducción de gastos.

El auge de lo digital no está en cuestión, pero los componentes analógicos tienen asegurado un espacio, como puente imprescindible entre el mundo real y el digital.

Xavier Alcober Fanjul es ingeniero consultor