Las ‘reparaciones’ de Rolls-Royce tienen 18 meses de garantía

El destino de la compañía depende de lo pronto que se restablezcan los servicios de transporte aéreo

Las ‘reparaciones’ de Rolls-Royce tienen 18 meses de garantía

Hagamos una estimación conservadora según la cual muchos de los clientes de Rolls-Royce se quedan en tierra este año y el próximo. Sería como ver salir por la puerta 2.000 millones de libras esterlinas para finales de 2021, según Moody’s. El colchón con el que cuenta Warren East, el consejero delegado de la empresa, se reduciría a 5.100 millones de libras para diciembre de 2021, o solo 3.100 millones si no se renueva una línea de crédito. Eso dejaría muy poco margen.

La inyección de 2.500 millones de libras es una ayuda, que deja el colchón de efectivo de East en 5.600 millones de libras a finales de 2021. Aun así, Rolls-Royce seguiría estando en una posición vulnerable. En 2022, esa liquidez protectora probablemente sufra otro golpe en el primer trimestre, cuando haya que comprar componentes para nuevos contratos. El endeudamiento escalaría hasta 3,5 veces el Ebidta, según cálculos de Breakingviews, frente a un múltiplo inferior a uno antes de la crisis.

El destino de Rolls-Royce dependerá entonces de lo pronto que se restablezcan los servicios de transporte aéreo. La sociedad calcula que podría generar 750 millones de libras en flujo de caja libre en 2022. También aspira a vender activos. Pero una recuperación más lenta podría llevar a más pérdidas ese año, según Moody’s. East podría verse obligado de nuevo a recurrir a los accionistas, o incluso al Gobierno de Reino Unido. Los inversores que se queden a bordo deberán abrocharse el cinturón de seguridad.

La reparación financiera de Rolls-Royce, por un total de 2.500 millones de libras, debería mantenerla a flote al menos 18 meses. Para entonces, muchas de las aerolíneas que utilizan sus motores podrían estar volando de nuevo. En cambio, una recuperación más lenta encendería otra vez los pilotos de emergencia de la venerable sociedad de ingeniería aeronáutica británica.

Al centrarse en motores más grandes para distancias más largas, los confinamientos resultantes del virus han golpeado muy duro a esta empresa de 114 años. En 2019, a Rolls-Royce le fluían 75 millones de libras a la semana, lo que supone la cuarta parte de sus ventas totales, por contratos de mantenimiento que se rigen por las horas de vuelo. Al quedarse en tierra flotas enteras de aeronaves, el flujo se ha reducido a apenas un chorrillo. Este año las pérdidas de explotación podrían superar los 1.600 millones de libras, según previsiones de Refinitiv.

La respuesta del consejero delegado, Warren East, parece muy decidida, con el despido del 15% de una plantilla de 52.000 trabajadores y el recurso a facilidades bancarias para acumular 8.100 millones en efectivo de aquí a finales de junio. También está recurriendo a accionistas y a fondos soberanos para obtener 2.500 millones de libras, que casi iguala la capitalización bursátil del grupo. Pero incluso esto podría no ser suficiente para que Rolls Royce salga bien de esta crisis.